Al menos 143 migrantes pierden la vida en su periplo a Canarias desde Gambia
La embarcación se ha encontrado sin motor y con una sola garrafa de gasolina. Activistas locales denuncian que, tras estas muertes, «a menudo solo hay silencio»
Al menos 143 migrantes han muerto tras la desaparición de un cayuco que zarpó de Gambia con destino a Canarias a finales de junio, según ha confirmado la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). La embarcación —que partió con unos 200 tripulantes— fue localizada el pasado 18 de julio a la deriva cerca de Nuadibú (Mauritania) con solo 38 supervivientes a bordo.
La embarcación fue encontrada sin motor, con una única garrafa de combustible y sin sistema GPS después de permanecer durante más de dos semanas a la deriva. Dos de los 38 rescatados fallecieron poco después. Entre los supervivientes había 34 hombres adultos, dos mujeres y dos menores. Según ACNUR, estos dos niños perdieron a toda su familia durante la travesía y permanecen hospitalizados en Nuadibú.
Las primeras muertes fueron de sed
Las primeras investigaciones apuntan a que el cayuco sufrió una avería mecánica aproximadamente una semana después de partir. La falta de agua y alimentos habría provocado la muerte de decenas de personas, cuyos cuerpos, como ha sucedido en otras tragedias similares, habrían sido arrojados al mar.

En reacción a esta tragedia el activista gambiano Ebrima Drameh, afincado en Malta, ha denunciado en una carta abierta que «una nueva tragedia que implica a un cayuco que zarpó de Bafuloto se ha llevado un montón de vidas». En ella lamenta que «cuando un crimen violento acontece en Gambia se convierte inmediatamente en el centro de los debates en los medios de comunicación», mientras que «cuando cientos de gambianos mueren o desaparecen en el mar a menudo hay solo silencio». A su juicio, «esta es una crisis nacional que merece ser abordada con urgencia».
Según Drameh, «la pérdida de cientos de vidas gambianas en apenas siete meses debería preocuparnos a cada uno de nosotros» porque «detrás de cada número hay un hijo, una hija, un hermano, una hermana, un amigo y una familia cuyas vidas se han alterado para siempre».
«La ruta Atlántica sigue siendo de las más mortíferas»
Por su parte, ACNUR advierte de que «estos hechos recuerdan con crudeza que, pese a los esfuerzos sostenidos de las autoridades costeras y las organizaciones humanitarias por salvar vidas, la ruta atlántica entre África occidental y Canarias sigue siendo una de las más mortíferas del mundo». La agencia atribuye esta situación a «las largas distancias, las condiciones imprevisibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas y la dificultad para acceder a rescates a tiempo», factores que continúan convirtiendo este corredor migratorio en una de las rutas más letales del planeta.

Aunque las llegadas irregulares a Canarias han descendido un 61 % respecto a 2025, el endurecimiento de los controles en Mauritania y Senegal ha desplazado las salidas hacia Gambia, alargando la travesía y aumentando todavía más el riesgo para quienes intentan alcanzar el archipiélago español.