La parroquia que ofrece a los fieles más de 300.000 comuniones al año - Alfa y Omega

La parroquia que ofrece a los fieles más de 300.000 comuniones al año

La asombrosa vida sacramental de Nuestra Señora de las Nieves se refleja en el compromiso con las necesidades de la Iglesia y con las urgencias sociales

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El presbiterio recoge los símbolos de los siete sacramentos.
El presbiterio recoge los símbolos de los siete sacramentos. Foto: Nuestra Señora de las Nieves.

Durante muchas décadas, la parroquia Nuestra Señora de las Nieves, en Mirasierra, fue las más septentrional de los templos de la ciudad de Madrid. Cruzando una de las calles de su territorio, uno entraba ya en el campo, y desde ahí la vista se elevaba en la distancia hasta las nevadas cumbres de la sierra. Quizá ese fuera el motivo por el que se eligió la advocación de Nuestra Señora de las Nieves para designar al templo, al igual que son las vistas a las montañas las que dan nombre al barrio. 

Erigida por Casimiro Morcillo en mayo de 1965, la parroquia empezó a dar servicio a la colonia de militares que vivían aquí y trabajaban en Torrejón de Ardoz. El templo actual se inauguró en 1971, con decoración y vidrieras de José Luis Alonso Coomonte y de Carlos Muñoz de Pablos, ambos curiosamente miembros, junto a Kiko Argüello, del grupo artístico Gremio 62 para la renovación del arte religioso. 

Con el tiempo, el lugar fue creciendo y vio construir numerosas residencias unifamiliares y una nutrida colonia de viviendas para trabajadores de la antigua Telefónica. Hoy, los más de 6.000 vecinos constituyen un barrio de clase media alta, con una llamativa participación en las celebraciones que tienen lugar en la parroquia.  

El rastrillo es un motor de caridad.
El rastrillo es un motor de caridad. Foto: Nuestra Señora de las Nieves.

«Los domingos tenemos ocho Misas, y los sábados cuatro más, con una media de 400 personas, además de alguna boda y la Eucaristía de las cuatro comunidades neocatecumenales», enumera José Trujillo, el incombustible párroco del templo. «Si a eso le añades las cuatro Misas diarias, la participación es altísima», añade. Las cuentas hablan por sí solas: el fin de semana pasa por la parroquia nada menos que más de la mitad del barrio, un dato que confirma el propio Trujillo: «Superamos las 300.000 comuniones al año, que es mucho decir. Tengo que estar cada dos por tres llamando al proveedor de formas», dice con humor. 

Por este motivo, se confiesa dolido cuando a veces se minusvalora la dimensión sacramental de la vida cristiana que toda parroquia ha de cubrir: «Es hasta ofensivo escuchar que la parroquia es una especie de estación de servicios», asegura, para añadir que, en el caso de Nuestra Señora de las Nieves, el confesionario es uno de los lugares más demandados por los feligreses. «Este mes ha venido a ayudar un sacerdote peruano que está haciendo estudios en Roma y me ha dicho: “En estos tres o cuatro días he confesado más que en los siete años que llevo de sacerdote”. Es que te metes a confesar y no paras. Hay una gran participación», atestigua Trujillo.  

Junto a los sacramentos, Nuestra Señora de las Nieves alberga sesiones de formación y el acompañamiento a la vida cristiana en grupos como Adoración nocturna, Vida Ascendente o Proyecto Amor Conyugal, que se unen a las catequesis para niños, los grupos de adolescentes y jóvenes o los cuatro cursillos prematrimoniales al año.

Vasos comunicantes

En cuanto a la labor caritativa, el sacerdote destaca la abundante aportación del rastrillo parroquial a Cáritas y ensalza la labor de una feligresa que durante años asistió a la población de los cercanos asentamientos chabolistas de Pitis y de Cruz del Cura: «Ha dejado tanta huella que años después algunos de los que fueron realojados siguen viniendo por aquí». 

Para finalizar, Trujillo valora especialmente la sensibilidad de los parroquianos hacia las necesidades de la Iglesia, que se plasma en la generosa aportación que cada año Las Nieves destina a la diócesis y a otras parroquias a través del Fondo Común Interdiocesano, así como al seminario y a las campañas anuales de Manos Unidas o Cáritas, por ejemplo. «Creo mucho en aquello de los vasos comunicantes en el seno de la Iglesia —confiesa—, y por eso tratamos de sensibilizar a todos para que aquel que más tenga, también aporte más».