León XIV reivindica el derecho a la vida y la libertad religiosa con la Liberty Medal al cuello - Alfa y Omega

León XIV reivindica el derecho a la vida y la libertad religiosa con la Liberty Medal al cuello

El Papa acepta este galardón en la víspera de la Independencia de Estados Unidos. Pide «un discurso público marcado por la moderación y el respeto por los demás»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV pronuncia su discurso al recibir la Liberty Medal. Foto: National Constitution Center

Este 3 de julio, en la víspera del 250 aniversario de la Independencia de los Estados Unidos, León XIV ha recibido en el National Constitution Center —una institución sin ánimo de lucro con sede en el Estado de Filadelfia— la Liberty Medal. Es un galardón que han otorgado otros años a personas ilustres como Volodímir Zelenski o el Dalai Lama. 

«Os saludo a todos como hijo de este gran país fundado por hombres y mujeres valientes que soñaron con la libertad y una vida mejor para ellos y sus hijos», ha comenzado su discurso de recepción el Papa. Lo ha hecho en directo y con la medalla al cuello, pero desde una sala en el Vaticano con una televisión desde la que seguía la gala.

El Pontífice ha pedido «la bendición de Dios sobre el futuro de América» y sobre los congregados en Filadelfia. Y ha deseado «que los ideales que protege la Declaración de Independencia continúen guiando el florecimiento de la nación en unidad, justicia y paz».

Una idea del hombre que bebe de la Biblia

León XIV ha narrado en clave autobiográfica como, «desde nuestra juventud, muchos de nosotros hemos meditado la elocuencia de esas palabras que resuenan con su llamada hacia amar a Dios y la naturaleza, pues el hombre y la mujer son creados iguales y con derechos inalienables, incluido el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». Y ha explicado cómo «este entendimiento de la persona humana está inspirado por la visión bíblica del hombre y de la mujer creados a imagen de Dios».

El Papa ha seguido la gala desde una sala del Vaticano. Foto: National Constitution Center

El Papa ha celebrado que «en estos 250 años, mucha gente de todo el mundo consiguió hacer realidad la visión de los fundadores de América como un santuario para la libertad». Eso implica mantener «puertas abiertas para que los migrantes y sus hijos puedan jugar una parte en darle forma a la nación». Y también implicó «después de la Segunda Guerra Mundial, abanderar la causa de la libertad» también en el extranjero. Un esfuerzo con sus contradicciones y que «sigue siendo una labor en progreso»

«El primer derecho de los fundadores fue a la vida»

León XIV ha llamado a «seguir mirando al futuro» y con un «histórico desafío que nos da la oportunidad de volver a los principios fundadores de América que le ganó el título de tierra de los libres y hogar de los valientes».

Eso implica —esto ha sido un acento muy marcado en el discurso de León XIV—, que «el primer derecho de los fundadores fue el derecho a la vida». Ha pedido «leyes que custodien la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural». Y, apoyándose en su encíclica Magnifica humanitas, ha recordado que «la grandeza moral de una nación se manifiesta en su capacidad de apoyar, proteger y celebrar la vida de los demás». «Especialmente de los más vulnerables y aquellos cuyo valor se cuestione».

Una comisión del National Constitution Center le dio físicamente la medalla en abril para que pudiera ponérsela este viernes. Foto: Foto: National Constitution Center

Del mismo modo, ha presumido de que «América es el campeón de la libertad religiosa para formar los dictados de la conciencia libres de miedo y coerción». Y ha reivindicado que «esa misma libertad asegura el derecho de la persona a rezar según sus convicciones y dar expresión pública de su fe». Y la ha defendido como «cimiento del diálogo interreligioso, la cooperación entre religiones y promotora del bien común».

Menos polarización y más ideales

De cara al futuro, ha confesado que «es mi esperanza que esta Declaración continúe dando frutos en discurso público marcado por la moderación, respeto por los demás y un esfuerzo por la paz». Ha matizado que «para que una nación esté totalmente unida, no bastan los objetivos y deberes sino que hacen falta ideales que no se desvanezcan con el paso del tiempo».

Y ha concluido aceptando el premio pidiendo que sea «ocasión para recomprometernos con los ideales que hicieron a América un país que valora la paz y caracterizado por la generosidad y nobleza de corazón». Por último, ha encomendado a todos «a aquel que es la fuente de la verdadera libertad y cuyo nombre es la paz: ¡Dios bendiga a América!».