La Autoridad de Supervisión e Información Financiera del Vaticano elimina los órganos colegiados de su dirección
A partir de ahora, el poder y la representación legal de la ASIF se concentrarán en la figura del director, que será nombrado directamente por el Papa por un periodo de cinco años. Así lo ha establecido León XIV con los nuevos estatutos aprobados por la entidad
León XIV ha aprobado los nuevos estatutos de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), una reforma con la que refuerza y actualiza el organismo encargado de velar por la transparencia financiera y combatir el blanqueo de capitales en el Vaticano.
La reforma fue aprobada mediante un quirógrafo fechado el 25 de junio y supone una revisión del modelo de gobernanza de la ASIF, creada en 2010 por Benedicto XVI como Autoridad de Información Financiera (AIF) y reformada en 2020 por el Papa Francisco, que incorporó a su denominación el término «supervisión».
Desaparición de los órganos colegiales
El cambio más significativo ahora, según la agencia EFE, es la desaparición de los órganos colegiados tradicionales de la entidad. En este sentido, se eliminan por completo el consejo directivo y la figura del presidente de la autoridad.
A partir de ahora, el poder y la representación legal de la ASIF se concentrarán de forma vertical en la figura del director, que será nombrado directamente por el Papa por un periodo de cinco años y asumirá la responsabilidad operativa y regulatoria.
Para equilibrar este cambio, la reforma prevé la creación de un cuerpo de consultores propuestos por el director y nombrados por el Pontífice a través de la Secretaría de Estado por cinco años. Este equipo estará respaldado también por la nueva figura transversal del jefe de Asuntos Jurídicos.
Sede vacante y rendición de cuentas
La nueva norma regula también los periodos de sede vacante, tras la muerte o renuncia de un Pontífice. En ese caso, el director cesará automáticamente y el subdirector asumirá de inmediato la gestión ordinaria del organismo.
Asimismo, refuerza la autonomía de la ASIF en sus tres áreas operativas (inteligencia financiera, supervisión prudencial y regulación contra el blanqueo), pero establece un nexo de rendición de cuentas directa ante el Consejo de Economía de la Santa Sede, órgano al que la Autoridad deberá presentar su presupuesto y un informe anual de actividades.
Los estatutos aprobados por León XIV mantienen también la obligación de publicar un informe anual sobre la actividad de la ASIF, que será difundido a través de su página web institucional.