León XIV: san Pedro y san Pablo son «los dos pilares de la Iglesia»
El Papa preside la Misa en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, e impone el palio a 35 nuevos arzobispos
El Papa León XIV celebró este lunes la misa de la solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo, en una ceremonia en la que también bendijo e impuso los palios a 35 arzobispos metropolitanos. En su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre la misión de los patronos de la cuidad y de la diócesis de Roma, a los que denominó «los dos pilares de la Iglesia».
Recordó así al apóstol Pedro, que como «custodio del pueblo de Dios, aparece en numerosas ocasiones en el Nuevo Testamento comprometido con la preservación de la comunión entre los hermanos».

Asimismo, destacó del primer Papa su fidelidad en su misión, aunque «no significa que Pedro fuera perfecto. Durante la Pasión, niega al Maestro, para luego derramar lágrimas sinceras de arrepentimiento». No obstante, «sabe reconocer sus propios errores y arrepentirse, sin desanimarse y sin dejar de cumplir con la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, hasta el martirio, que sufre precisamente aquí, en Roma, no muy lejos del lugar en el que nos encontramos», afirmó el Santo Padre.
Y sobre el símbolo de las llaves otorgadas a Pedro, «igual que abren y cierran puertas, y no las derriban, del mismo modo la comunión en la Iglesia no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad, a cuya única luz todos se convierten en instrumentos de crecimiento para los demás», dijo a su vez.
El libro y la espada
De este modo, la misión de Pedro consiste según el Papa Léon «en escuchar las voces de cada uno; discernir las inspiraciones; guiar los caminos; corregir los errores; instruir, animar, exhortar y acompañar a los hermanos para que, dóciles a la acción del mismo Espíritu, cooperen en la salvación unos de otros y de toda la humanidad».
Por su parte, el apóstol Pablo es el «incansable anunciador de la Buena Nueva», que también tiene sus símbolos distintivos: el libro y la espada. «El apóstol de los gentiles se dejó transformar por el poder de la Palabra de Dios, que lo alejó de la violencia para conducirlo por el camino del amor», dijo León XIV durante su homilía.
En este sentido, el Papa citó el comentario de san Agustín sobre la conversión y misión de Pablo: «Hizo predicador de la paz al perseguidor de la Iglesia, perdonó todos sus pecados, lo puso en un puesto tal, que por medio de su persona quedasen perdonados los de los otros».
«Queridos hermanos, hoy es importante fijarnos en estos dos santos para comprender cómo podemos ser, también nosotros como ellos, apóstoles y artífices de la unidad, servidores generosos de la verdad en la caridad», defendió el Papa León. Por eso concluyó pidiendo a san Pedro y san Pablo «que nos sostengan en el camino de la comunión, siguiendo las huellas del Salvador».