León XIV recibe a la «Iglesia hermana de Constantinopla»
El Papa se encuentra con la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y pide que los cristianos sean «un signo creíble de paz»
León XIV ha recibido este martes en el Palacio Apostólico a los miembros de la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, desplazados a Roma con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. Ante ellos, el Pontífice subrayó que el testimonio común de los discípulos de Cristo constituye hoy una de las aportaciones más necesarias para la paz.
«En una época marcada por las guerras y la creciente polarización, así como por las divisiones culturales y sociales, los cristianos, reconciliados entre sí y unidos en la profesión de la única fe, están llamados a ser un signo creíble de paz, contribuyendo decisivamente al compromiso de todos los hombres y mujeres de buena voluntad con este fin», afirmó.
El Santo Padre comenzó su intervención expresando su alegría por recibir nuevamente a la representación de la «Iglesia hermana de Constantinopla», encabezada por el metropolitano Emmanuel Adamakis de Calcedonia. Su presencia en Roma, señaló, «expresa la cercanía fraterna de la Iglesia hermana en Constantinopla y de su pastor y guía, Su Santidad Bartolomé I». Asimismo, agradeció al Patriarca ecuménico y al Santo Sínodo el envío de la delegación para continuar «el tradicional intercambio de visitas con ocasión de las fiestas de los santos patronos de nuestras respectivas Iglesias».

León XIV recordó también con gratitud su encuentro con Bartolomé I durante la celebración de la fiesta de San Andrés, el pasado mes de noviembre, cuando ambos pudieron profundizar «nuestra amistad» y compartir «el deseo común de avanzar hacia la plena unidad entre todos los cristianos».
La importancia de Nicea
El Papa evocó igualmente la conmemoración del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, celebrada recientemente en Iznik, donde representantes de distintas Iglesias dieron un testimonio visible de la comunión que ya existe entre quienes profesan la fe trinitaria. A su juicio, aquel acontecimiento puso de manifiesto que «el Credo Niceno debe ser el fundamento y criterio de referencia para este proceso, proponiendo el modelo de verdadera unidad en la legítima diversidad: unidad en la Trinidad, Trinidad en la unidad». Además, expresó su deseo de que «el camino hacia la celebración del segundo milenio de la Redención, en 2033, sea recorrido conjuntamente por todas las confesiones cristianas del mundo».
A continuación, el Pontífice dirigió su mirada a la situación internacional. Más allá del diálogo ecuménico, sostuvo que la colaboración entre los cristianos constituye hoy una urgencia. «En efecto, en la situación actual, no solo está en juego la credibilidad del mensaje cristiano, sino el futuro mismo de la humanidad», advirtió. Y añadió que «la necesidad de una mayor colaboración entre los cristianos ante los desafíos actuales, como la paz, el uso adecuado de las nuevas tecnologías y el cuidado de la creación, emana del Evangelio de Jesucristo».
Esa colaboración, explicó, tiene un criterio muy concreto: «La responsabilidad por la vida y la dignidad de todo ser humano, comenzando por el más pequeño y necesitado, es el criterio que determina nuestro destino presente y eterno».