El Papa pide en el ángelus evitar «todo lo que desgasta o hiere la comunión» - Alfa y Omega

El Papa pide en el ángelus evitar «todo lo que desgasta o hiere la comunión»

Para León XIV el testimonio de Pedro y Pablo «contribuyó de manera determinante a que la presencia cristiana en la historia esté orientada no al dominio, sino al servicio, a la unidad y a la reconciliación»

José Calderero de Aldecoa
Foto: OSV News / Matteo Pernaselci.

Después de celebrar en el Vaticano la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el Papa León XIV ha salido al balcón del Palacio Apostólico, donde ha rezado el ángelus con los fieles congregados en la plaza, entre los que se encontraban los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen del Camino, de Zamora.

Para el Santo Padre, «la sangre que derramaron en esta ciudad» ambos apóstoles «revela hasta dónde llega el amor de Dios que el Señor Jesús nos ha dado». De hecho, gracias a su testimonio y su martirio, «el Evangelio de Cristo echó raíces en Roma, manifestando precisamente aquí, en la capital del imperio, su capacidad de renovación».

A partir de entonces, se difundió «un nuevo conocimiento de Dios y de la infinita dignidad de todo ser humano, una nueva experiencia de la fuerza, no como dominio, sino como servicio de vida». Un mensaje que hoy el Señor actualiza a través de sus testigos. Así, «llega a los centros y a las periferias, a las capitales y a las regiones más remotas, con las voces, los rostros y las decisiones valientes de quienes han respondido a su invitación: “¡Sígueme!”».

En este sentido, el Pontífice ha asegurado que «Dios confía en nosotros, que somos pecadores perdonados por Él, en nosotros, que no somos perfectos, para que brille en nuestras historias su gracia y se revele su fuerza, que transforma el mal en bien».

No podías ser más distintos

Durante su reflexión, el Papa también ha recordado que «Pedro y Pablo no podrían haber sido más distintos el uno del otro». Tanto en su procedencia, como en su formación o carácter, una diferencia que siguió una vez que el Señor los llamó.

Según León XIV, «el Evangelio es comprendido y anunciado por cada uno de ellos con un acento específico». Y eso no es algo a obviar. «El Espíritu Santo, inspirando a los autores bíblicos, quiso que no se ocultaran sus divergencias». De hecho, «se nos narran como una buena noticia».

Las diferencias, no obstante, no los hizo adversarios. «Al contrario, llegaron a ser casi el símbolo de muchas otras diversidades que el único Espíritu compone en unidad. Así, los patronos de la Iglesia de Roma vivieron el trabajo intenso de la comunión, la conocieron, la sirvieron y la anunciaron como sacramento de la vida divina».

Por todo ello, «su testimonio contribuyó de manera determinante a que la presencia cristiana en la historia esté orientada no al dominio, sino al servicio, a la unidad y a la reconciliación». De igual modo, el Pontífice ha pedido «que el Señor nos conceda apreciar cada vez más la catolicidad de la Iglesia, reconocer su valor al servicio del encuentro fraterno entre las personas y los pueblos, evitar todo lo que desgasta o hiere la comunión, perseverar en el camino ecuménico y en el diálogo atento y franco con todos».