La Secretaría del Sínodo presenta al Papa los pasos dados en la implementación de la Sinodalidad
El gran desafío que la Iglesia enfrenta es poner en práctica las reflexiones que se llevan a cabo en diversos niveles. Uno de esos retos es hacer vida la sinodalidad, un proceso que está siendo impulsado de modo especial por la Secretaría General del Sínodo.
Proceso de implementación
Para seguir dando pasos en el camino de la implementación, los responsables de los organismos continentales se han reunido en Roma de 22 a 25 de junio. Un encuentro para reflexionar sobre como llevar a cabo las Asambleas Eclesiales de 2027-2028.
Los responsables de los organismos continentales (CELAM, SECAM, FABC, CCEE, FCBCO, etc.), representantes de América Latina, África, Asia, Europa, Oceanía, Oriente Medio y América del Norte, acompañados por los coordinadores de los equipos sinodales continentales han abordado las etapas, criterios e instrumentos para la preparación de esas asambleas continentales.
El punto de partida ha sido las propuestas de implementación del Documento final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. En el encuentro se han intercambiado experiencias y se han identificado dinámicas y cuestiones comunes. Se busca acompañar a las Iglesias locales y las reuniones que se llevarán a cabo, y se ha subrayado el papel de la comunicación.
Pasos para la Asamblea de 2028
Un proceso que se inicia en las Iglesias locales, continua en las conferencias episcopales y Asambleas continentales hasta llegar a la Asamblea de octubre de 2028. El objetivo ha sido fijar los criterios de participación y representación, los resultados esperados y el rol de la Secretaría General.
El actual proceso sinodal ha generado gran impulso y relevancia, como a reconocido el secretario general del Sínodo, cardenal Mario Grech. Se han dado muchos pasos en las Iglesia locales para conocer mejor la sinodalidad, pero el desafío es que surja «un amplio movimiento misionero, un renovado impulso que lleve a la Iglesia a avanzar, a asumir riesgos, a hacerse cercana a las personas y a dar testimonio del Evangelio con libertad y creatividad», como decía en la apertura del encuentro el cardenal Grech.

Diversidad don del Espíritu
Una conversión sinodal que va más allá de «mejorar los procesos internos ni hacer nuestras estructuras más participativas». Se necesita, en palabras de Grech renovar el compromiso misionero, encender los corazones e impulsar a las personas a la acción para proclamar a Cristo con alegría y con parresía. Una Iglesia que, siguiendo la doctrina del Concilio Vaticano II, valora los distintos contextos sociales y culturales, y ve en la diversidad un don del Espíritu.
Es la Iglesia poliédrica, impulsada por León XIV y Francisco que hace ver, en palabras de Grech, que «la única verdad del Evangelio se refleja desde múltiples perspectivas, sin perder su unidad, sino enriqueciéndose con la pluralidad de culturas, experiencias y carismas». Más que ocupar espacios de poder, la sinodalidad genera dinámicas de escucha, discernimiento y corresponsabilidad.
Un proceso que cuenta con el apoyo del papa León XIV, que al final del encuentro se reunía con los participantes para dialogar con ellos en la Secretaría General del Sínodo. Una oportunidad para presentar al Santo Padre los pasos dados por la Secretaría del Sínodo en el camino de implementación del proceso sinodal, momento en que se le han hecho algunas preguntas al pontífice.