El Papa bendijo a tantos bebés que a Javi le tocó dos veces - Alfa y Omega

El Papa bendijo a tantos bebés que a Javi le tocó dos veces

«En teoría el recorrido del Papa no pasaba por ahí», recuerda la madre, pero el papamóvil rompió los protocolos y se les acercó

Rodrigo Moreno Quicios
Foto cedida por María Salgado.

Javi, el hijo de María y Juan Antonio, tiene cinco meses y braquicefalia. «No tiene la cabecita totalmente redonda, pero no es nada grave», nos explica su madre. Por eso pasó los días de la visita del Papa con un casco azul que hizo que todos a su alrededor le reconocieran. También León XIV, que no le bendijo una, sino dos veces. La primera sucedió tras la procesión del Corpus Christi. Aquel domingo, María y los suyos acudieron a Cibeles formando un convoy sobre ruedas, pues «mi padre empujaba la silla de ruedas de mi marido recién operado de la rodilla, yo un carrito gemelar con Javi y mi hija de 2 años y mi madre, en otro carrito, a nuestro hijo mayor». 

El sector que tenía asignada esta pintoresca caravana estaba en Neptuno y «teníamos expectativas muy bajas de ver nada». Tan solo «contábamos con disfrutar el ambiente y ver algo a través de las pantallas». Sin embargo, como les colocaron en la zona de movilidad reducida, estaban al pie de la calzada. «En teoría el recorrido del Papa no pasaba por ahí», recuerda la madre, pero el papamóvil rompió los protocolos y se les acercó. Entonces «todo el mundo empezó a decirle “¡aquí hay un bebé!”». Y con la ayuda de peregrinos y voluntarios, alzaron a Javi hacia el Papa. «Él le bendijo con una sonrisa y me miró a los ojos», según ella, «porque pensaría que tenía una enfermedad». Por su parte, ella le gritaba «¡le queremos mucho, Santo Padre, que los niños sean santos!». A raíz de esto, María se ha convertido en apóstol. «Enseguida compartimos la foto» por varios grupos de WhatsApp y «mi marido está asustado porque, cuando entro en la frutería o viene un mensajero a casa le digo: “¿Tú sabes que a este niño lo ha cogido el Papa?”». Hasta ahí la historia es simpática, pero viene con rizo.

«Habíamos ofrecido la casa para que viniesen peregrinos». Aunque la organización les insistió en que «no hacía falta», estaban en el registro de voluntarios y, por tanto, convocados al encuentro con el Papa en IFEMA. De baja de maternidad, ella fue con Javi tras dejar a sus dos hijos mayores en el cole. Las puertas se clausuraban a las 9:30 horas y ella llegó un minuto antes, cuando «la Policía estaba cerrando el acceso». Tras llegar por los pelos «iba corriendo por IFEMA con el carrito» y se sumó a un grupo de seminaristas de los Legionarios de Cristo, con lo que «fuimos las últimas seis personas en entrar en el recinto». Con la casualidad de que fueron a parar «justo por donde entra y sale el Papa. Nos pusimos todos de acuerdo» y, según llegó el papamóvil, alzaron a Javi para que el Papa lo bendijera. Correspondiendo a sus nuevos amigos, María pidió a León XIV bendiciones para estos «futuros sacerdotes santos». Y tras el evento «nos fuimos a tomar algo» con algunos tunos de la banda de 60 miembros que actuó.

De cara al futuro, esperan que Javi sea un niño bueno aunque tendrá bula para un par de trastadas. Según su madre, lo importante de haber sido bendecido dos veces es que «de alguna manera es enviado». Sobre todo para sus padres, que «al mirarlo nos acordamos de que somos Iglesia». «Siempre va a ser testigo de este paso del Papa por Madrid», añade María. Está agradecida a su hijo por«el cariño que me ha regalado por el Papa». Pues, aunque a todos los anteriores «siempre los he querido», a León XIV «le he conocido y estoy entusiasmada con que me haya encendido amor». Por último, celebra que tras estos días «me siento acompañada por toda la Iglesia de Madrid».