Un encuentro para alimentar la comunión con Pedro - Alfa y Omega

Un encuentro para alimentar la comunión con Pedro

El Santo Padre visitó la sede de la CEE con motivo de su 60 aniversario. En la cita, además de la unidad, se subrayaron temas como la apuesta, en estas seis décadas y ahora renovada, por la evangelización

María Martínez López
El Papa recibió de los obispos un evangeliario.
El Papa recibió de los obispos un evangeliario. Foto: OSV News / Yara Nardi, Reuters.

Poco después de dirigirse al Parlamento, el Papa León XIV pidió a la Iglesia, «en este tiempo de polarizaciones y contraposiciones cada vez más duras, un testimonio de unidad en la pluralidad». En su discurso a los obispos en la sede de la Conferencia Episcopal Española, señaló que esta comunión surge de la conciencia de ser «miembros de un solo cuerpo» con Cristo y posee «fuerza misionera». «Una Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad» a otros cristianos, a otras religiones, a los no creyentes, a las autoridades y a todos los que trabajan por el bien común. Y así responder mejor a retos como responder a la sed de sentido en un mundo secularizado, ofrecer en la relación con la sociedad «el amor de Dios» y buscar «nuevos caminos de evangelización». Otros desafíos que planteó son la unificación de seminarios, la integración de los laicos en la gestión de obras o lograr «caminos reales de sanación» para las víctimas de abusos.

En esa misma línea de la comunión le había saludado el presidente de la CEE, Luis Argüello: «Su presencia aviva nuestra conciencia de sabernos miembros del colegio de los doce, presididos por el sucesor de Pedro; acrecienta nuestra esperanza al experimentar el regalo de la comunión cum Petro et sub Petro e impulsa nuestro celo apostólico» por «una Iglesia unida, signo de unidad» y «fermento para un mundo reconciliado».

La pintora cordobesa María José Ruiz ha elaborado para la CEE un cuadro de León XIV.
La pintora cordobesa María José Ruiz ha elaborado para la CEE un cuadro de León XIV. Foto: EFE / Cedida por María José Ruiz.

Argüello esbozó el retrato del episcopado español, que este año celebra su 60 aniversario, motivo por el que el Santo Padre inauguró después una placa. «Qué mejor manera de celebrarlo que acoger su venida», afirmó. «Su presencia nos ayuda a hacer visible el coloquio entre cada obispo, el Papa y esta institución, fruto del Concilio Vaticano II», que se traduce en propuestas de coordinación pastoral y documentos conjuntos. El primero se publicó, narró Argüello, en 1982 por la visita de san Juan Pablo II para inaugurar su sede, un acontecimiento que supuso «vigorosa llamada a la nueva evangelización». Esta misma prioridad «continúa ahora con acentos de primer anuncio e iniciación cristiana, celebración del domingo, presencia pública» y «comunión misionera en corresponsabilidad» y sinodalidad. Líneas pastorales, aclaró, que se enriquecerán con las aportaciones del Santo Padre.

Tras los discursos, León XIV saludó uno por uno a los obispos y tuvo un breve encuentro con los trabajadores de la casa. La cita continuó en la Nunciatura, donde compartieron una comida fraterna. No sin que antes, al salir de la sede de la CEE en la calle Añastro, el Santo Padre se dirigiera a pie a saludar a las personas congregadas allí. Entonces se produjo uno de los momentos más entrañables de estos días, cuando una niña rebasó el cordón de seguridad y fue corriendo hasta el Papa, que la cogió en brazos. Como recuerdo de su visita, queda la placa, el mosaico de la Virgen de Trastévere que regaló y un retrato encargado a la cordobesa María José Ruiz. En él se ve a León XIV en la basílica de San Juan de Letrán, su catedral. A sus pies, la concha bautismal que recuerda al apóstol Santiago, y unas huellas que aluden al ángel que explicó a san Agustín la imposibilidad de conocer el misterio de la Trinidad.