Que el Mundial de fútbol «construya relaciones más humanas»

Que el Mundial de fútbol «nos ayude a construir relaciones más humanas»

Mensaje de los obispos de México con ocasión del Mundial de fútbol que comienza este jueves

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Los obispos sueñan con «espacios de diálogo y encuentro» durante la competición. Foto: Magnific.
Los obispos sueñan con «espacios de diálogo y encuentro» durante la competición. Foto: Magnific.

«La rivalidad puede ser oportunidad de crecimiento y la competencia un espacio de encuentro y respeto mutuo», y puede ayudar «a construir relaciones más humanas». Este es parte del mensaje que la Conferencia Episcopal de México ha publicado con motivo del Mundial de fútbol, que comienza hoy con tres partidos inaugurales, uno en cada país organizador: México, Estados Unidos y Canadá. 

El mensaje, firmado por el presidente del episcopado, Ramón Castro, y su secretario general, Héctor Pérez, señala que las muchas rivalidades «que con frecuencia ensombrecen nuestra convivencia pacífica: rivalidades políticas, económicas, ideológicas, sociales, e incluso en la lucha por la vida».  

El partido inaugural tiene lugar en el Estadio Azteca. Foto; FIFA.
El partido inaugural tiene lugar en el Estadio Azteca. Foto: FIFA.

Haciéndose eco del videomensaje con las intenciones de oración para junio del propio Santo Padre, el texto dice que estas rivalidades «se pueden convertir en escuela de fraternidad en vez de rivalidades vacías; en espacios de diálogo y encuentro en lugar de odio y exclusión; en caminos de paz y no de violencia». Elo exige «abrirnos a la riqueza del hermano y tratarnos con dignidad».  

«Una sola familia» 

Más allá de la competencia deportiva, el Mundial de fútbol «nos invita a reconocer que formamos una sola familia humana desde nuestra diversidad». Así, en un mundo marcado por tensiones y conflictos «y un país herido por la violencia» —en referencia a la actualidad mexicana, los obispos siguen denunciando «las desapariciones, la corrupción y las injusticias», por lo que el deporte «no debe de ser un distractor de estos dolores, sino una oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de la paz».  

Por último, los obispos del país centroamericano esperan que acontecimiento deportivo mundial que comienza este jueves «inspire en todos actitudes de amistad, reconciliación y esperanza, y nos ayude a construir relaciones más humanas y fraternas, dentro y fuera de las canchas».