Los obispos europeos sobre los muertos en Ceuta: «Para ellos no ha habido justicia» - Alfa y Omega

Los obispos europeos sobre los muertos en Ceuta: «Para ellos no ha habido justicia»

El presidente de la COMECE, Mariano Crociata lamenta que las miles de personas que intentaron cruzar a España «fueran usadas por un lado y rechazadas y abandonadas por el otro»

Ángeles Conde Mir
Los obispos europeos piden planes a largo plazo para responder al fenómeno migratorio. Foto: AP
Los obispos europeos piden planes a largo plazo para responder al fenómeno migratorio. Foto: AP

El presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), el obispo italiano Mariano Crociata, ha opinado sobre los acontecimientos de Ceuta solicitando que primero se tenga en cuenta «el aspecto humanitario». Poco antes de la videoconferencia de los ministros de Interior de los 27 para examinar lo sucedido, Crociata ha concedido una entrevista a la agencia italiana SIR en la que solicita planes a largo plazo y no solo medidas urgentes para «una tragedia, la migratoria, que está adquiriendo proporciones cada vez más épicas».

Una derrota para la humanidad
Para Crociata resulta «impactante», en el caso de Ceuta, «la sensación de que miles de personas que intentaron cruzar a un país europeo fueron usadas, por un lado, y rechazadas y abandonadas por el otro».

El presidente de los obispos europeos lamenta las vidas perdidas. Por ello, habla de impotencia y sensación de derrota: «En el ángelus del domingo, el Papa pidió soluciones de paz, estabilidad y justicia, y hoy solo podemos reconocer que, para estas personas desafortunadas, como para tantas otras, no ha habido ni hay justicia», señala. Por ello, aboga por que la vida de las personas sea lo primero que hay que proteger porque, de lo contrario, asegura que sería «una derrota para la humanidad».

Guiar y orientar situaciones complejas
Advierte también de la tentación de instrumentalizar los hechos con «una fácil manipulación en función del juego interesado de la política». Tampoco ignora el peso de la opinión pública, pero asegura que parte del trabajo de la Iglesia es «procurar guiar y orientar situaciones complejas hacia soluciones virtuosas que no tienen respuestas sencillas».

Explica que la Iglesia europea tiene como tarea además recordar «el común sentido de humanidad»; intentar dar respuestas «al grito que sale de tantas partes del mundo, sin olvidar a quienes en nuestros propios países también necesitan justicia e igualdad»; y comprometerse en la labor de acogida «poniendo en práctica las palabras de Jesús cuando dice dadles vosotros de comer». «Se trata de crear igualdad», resume Crociata.