¿Cuánta fama de santidad tenía Gaudí? Exvicario de la Sagrada Familia responde - Alfa y Omega

¿Cuánta fama de santidad tenía Gaudí? Exvicario de la Sagrada Familia responde

Antonio Gaudí falleció diciendo: «Amén, Dios mío». Sus vecinos aseguraban que «ha muerto un santo» y su tumba se libró de las profanaciones de la Guerra Civil

Rodrigo Moreno Quicios
Cuando falleció Antonio Gaudí, la gente clamaba: «¡Ha muerto un santo!». Foto: Wikipedia

Joan Manuel Serra, quien fue vicario de la parroquia de la Sagrada Familia hasta 2004, comparte con Alfa y Omega algunas de las curiosidades históricas que descubrió durante su ministerio allí, donde también fue seminarista y diácono. Un tiempo en el que pudo conocer a tres personas que le confiaron un sinfín de anécdotas: Lluís Bonet, rector entonces de la parroquia y vicepostulador de la causa de beatificación de Gaudí; Jordi Bonet, arquitecto jefe de la basílicia aquellos años: y Jordi Faulí, miembro del equipo de arquitectos del templo.

Por ejemplo, es relevante cómo narra que, durante los últimos diez años de la vida de Antonio Gaudí, aunque recibía muchos encargos, «trabajó solo en el proyecto de la Sagrada Familia, para el cual no recibía dinero» sino que, al contrario, «tenía que pedir dinero para la construcción confiando en la Providencia de Dios».

«San José tiene muchos recursos»

En aquel contexto de carestía, «un día una mujer le dio una herencia y después se la quitó», rememora Joan Manuel Serra. A lo que el arquitecto le respondió: «Señora, con su dinero o sin su dinero esto lo construiremos porque san José tiene muchos recursos y él acabará la obra».

Fachada exterior de la Sagrada Familia. Foto: OSV News photo/Albert Gea, Reuters

Otra historia que narra quien fue vicario parroquial es que a Gaudí, «cuando le preguntaban cuándo acabaría la obra, apuntaba al cielo y decía: “¡Mi cliente no tiene prisa!”». O que cuando se le interrogaba sobre su legado, se limitaba a responder: «Solo me preocupa hacerlo ahora tan bien que mis sucesores no tengan más remedio que acabarlo».

«¡Ha muerto un santo!»

Las últimas anécdotas que Joan Manuel Serra cuenta sobre Antonio Gaudí tienen que ver con su fama de santidad. Por ejemplo, tras el atropello del tranvía en 1926, «se lo llevaron al hospital de los pobres, donde murió a los tres días». Es decir, «había querido vivir pobremente y morir entre los pobres y esto fue una realidad». Sus últimas palabras fueron «Amén, Dios mío, Dios mío». Y en su entierro, los asistentes clamaban: «¡Ha muerto un santo!».

Basílica de la Sagrada Familia. Foto: OSV News / Nacho Doce, Reuters

Pero lo más llamativo es que esta fama de santidad caló incluso entre los vecinos más anticlericales. Así, cuando las milicias revolucionarias profanaron la basílica de la Sagrada Familia durante la Guerra Civil, «respetaron la tumba de Gaudí y dijeron: “Este es un humilde trabajador como nosotros”».