¿Quiénes son los caballeros cubicularios de Zamora?

¿Quiénes son los caballeros cubicularios de Zamora?

Este sábado, esta cofradía zamorana celebrará por el rito hispano-mozárabe la investidura de seis nuevos caballeros y damas. Nació jurando dar la vida por proteger los restos de san Ildefonso y san Atilano

María Martínez López
Los caballeros y damas cubicularios tiene actos a lo largo del año y participan en la vida de la diócesis. Foto: Cofradía de Caballeros y Damas Cubicularios.
Los caballeros y damas cubicularios tiene actos a lo largo del año y participan en la vida de la diócesis. Foto: Cofradía de Caballeros y Damas Cubicularios.

Este sábado, a las 19:00 horas, la iglesia arciprestal de San Pedro, de Zamora, acogerá una Misa en rito hispano-mozárabe para la investidura de seis nuevos caballeros (dos eclesiásticos y dos laicos) y dos damas de la Cofradía de Caballeros y Damas Cubicularios de San Ildefonso y San Atilano. Salvador Aguilera, delegado adjunto para el Rito Hispano-Mozárabe de la archidiócesis de Toledo y quien celebrará la Misa, explica que la institución recibe este curioso nombre por haber sido erigida para custodiar los restos de san Ildefonso (657-667) y san Atilano (901-979). Los dos santos obispos reposan precisamente en un cubiculum, una especie de hornacina amplia, encima del altar en ese mismo templo zamorano.

Este año, entre los nuevos caballeros destacan Francisco Cerro Chavez, arzobispo de Toledo —y por tanto sucesor de san Ildefonso— y Vicente Rebollo Mozos, obispo de Tarazona. Aunque san Atilano fue el primer obispo de Zamora, era originario de esta localidad aragonesa.

Los restos perdidos y reencontrados

Los restos de san Ildefonso reposan en Zamora desde finales del siglo IX. Tras la reconquista de la ciudad, entre los repobladores llegó un grupo de mozárabes toledanos que, según la tradición, trajeron consigo las reliquias de su santo obispo. Un siglo más tarde, entre 981 y 986, los ataques de Almanzor dieron paso a una época de decadencia.

El riesgo durante esa época hizo que «los ocultaran en el subsuelo de la iglesia, bajo el cual colocaron una losa con el nombre», explica Aguilera. Sin embargo, el declive de la ciudad y la situación en la que se encontraba la diócesis hicieron que se perdiera también la veneración del cuerpo de ambos santos.

Estuvieron escondidos durante siglos, conservando la tradición solo el dato de que estaban en el subsuelo del templo pero no el lugar exacto. Se reencontraron 300 años después, en 1260.

Sepulcro de san Ildefonso y san Atilano. Foto: Cofradía de Caballeros Cubicularios.
Sepulcro de san Ildefonso y san Atilano. Foto: Cofradía de Caballeros Cubicularios.

«Un pastor tuvo una visión» en la que la Virgen María le indicaba el sitio donde estaban. Fue a San Pedro y lo señaló. «Hoy día hay un monolito en el sitio, que indica que estuvieron ahí». La «invención» o hallazgo se celebra el 26 de mayo.

La cofradía se fundó en una fecha desconocida, pues en su momento actuaba «como una corporación cuasi secreta para cumplir su misión», aseguran desde la entidad. En un contexto en el que los arzobispos de Toledo reclamaban el regreso de los restos de su predecesor, unos caballeros zamoranos decidieron fundar esta institución «para evitar la pérdida o sustracción de estas reliquias».

De hecho, juraban sacrificar su vida, «si fuere necesario, para que se veneren y conserven en esta ciudad los santos cuerpos de san lldefonso y san Atilano, nuestros patronos». Hoy cuenta con unos 150 miembros, de los cuales unos 90 están en activo.

¿Qué hacen los cubicularios hoy?

En relación con este origen, «uno de los cargos importantes de la cofradía es el de «clavero», el encargado de custodiar una de las cuatro llaves que abre la reja y las llaves de ambos relicarios», señala Aguilera, que también es oficial del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y Capellán de Su Santidad. Curiosamente, León XIV durante el Jubileo bendijo las citadas llaves, que la cofradía le presentó durante la audiencia general del 24 de septiembre.

Aguilera (centro) durante una visita de representantes de la cofradía a Roma el año pasado. Foto cedida por Salvador Aguilera.
Aguilera (centro) durante una visita de representantes de la cofradía a Roma el año pasado. Foto cedida por Salvador Aguilera.

En realidad, la llave apenas se usa: solo se abre el cubículo en circunstancias muy excepcionales. Por ejemplo, cuando en 2007 se trasladaron temporalmente a Toledo los restos de san Ildefonso. En aquella ocasión, los caballeros «estuvieron toda la noche custodiándolos», señala Aguilera. Regresarán allí, de nuevo, el año que viene con motivo del octavo centenario de la catedral primada.

Sobre la actualidad de estas realidades eclesiales, Aguilera explica que «en la Iglesia hay cosas que son tradición y responden a un momento histórico concreto, pero se van readaptando».

Cita el caso de los mercedarios o trinitarios, que han encontrado nuevas formas de vivir su carisma de redención de cautivos.

El sacerdote añade que la pertenencia a esta cofradía «no consiste solamente en reunirse o ser un cuerpo nobiliario». Además de «centrarse en la devoción a los dos santos» con varias celebraciones durante el año, una de las cuales es siempre en rito hispano-mozárabe, colaboran con la diócesis en la conservación del patrimonio y en obras de caridad.

A la hora de elegir nuevos caballeros y damas, además de mantener viva la cofradía se pretende hacer «un reconocimiento» a personas concretas por «sus valores cristianos» y lo que hayan hecho «por Zamora».