León XIV pide una Iglesia con las puertas abiertas a todos y que reine la paz en el mundo - Alfa y Omega

León XIV pide una Iglesia con las puertas abiertas a todos y que reine la paz en el mundo

«Necesitamos redescubrir a Dios como Padre que nos ama, edificar una Iglesia en donde todos se sientan en casa y hacer crecer un mundo fraterno en el que reine la paz entre todos los pueblos», ha pedido el Pontífice durante el regina caeli

José Calderero de Aldecoa
El Papa durante el regina caeli. Foto: Vatican Media.

Por la mañana, durante la Misa de Pentecostés, el Papa pidió al Espíritu Santo que «nos salve del mal de la guerra, que es vencida no por una superpotencia, sino por la omnipotencia del amor», dijo el Pontífice sin especificar ningún país concreto.

En el último regina caeli del curso, sin embargo, sí ha concretado algunas zonas del mundo que sufren el flagelo de la violencia. León XIV ha pedido oraciones por «las comunidades cristianas de Tierra Santa, del Líbano y de todo Oriente Medio, que sufren a causa de la guerra».

No obstante, se ha detenido especialmente en China. El Santo Padre ha invocado la «paz eterna» para las víctimas del accidente minero ocurrido el pasado viernes en la provincia china de Shanxi, que ha causado hasta el momento 82 muertos. Precisamente, este domingo la Iglesia celebra la Jornada de Oración por la Iglesia en China.

El siniestro se produjo cuando una explosión de gas atrapó a más de dos centenares de trabajadores en la explotación minera, según la agencia EFE, lo que ha provocado una de las peores tragedias de este tipo registradas en los últimos años en el país asiático, con un resultado de 82 fallecidos confirmados y 128 heridos.

«Unamos nuestra oración a la de los católicos chinos, como signo de nuestro afecto por ellos y de su comunión con la Iglesia universal y con el sucesor de Pedro», ha afirmado desde la ventana del palacio apostólico, ante los fieles congregados en la plaza de San Pedro con motivo del Domingo de Pentecostés.

Asimismo, ha pedido a la Virgen la gracia de la unidad para los creyentes de China y la fuerza necesaria para dar testimonio del Evangelio como «semilla de esperanza y de paz».

Abrid las puertas

Antes de la oración mariana, el Pontífice ha recordado el Espíritu abre las puertas, como se recoge en el Evangelio. Durante su alocución, ha citado al menos tres. En primer lugar abre la puerta del mismo Dios: «El Espíritu Santo nos ayuda a tener una experiencia de Dios personal; a encontrarlo en Jesús y no solo en la observancia de una ley; a reconocerlo en nosotros y a descubrir los signos de su presencia en la vida ordinaria»

También abre las puertas de la Iglesia, «para que pueda acoger y recibir a todos, incluso a aquellos que le han cerrado las puertas a Dios, a los demás, a la esperanza, a la alegría de vivir». De lo contrario, «sin el fuego del Espíritu, la Iglesia permanece prisionera del miedo, temerosa ante los desafíos del mundo, cerrada en sí misma y por tanto también incapaz de entrar en diálogo con los tiempos que cambian».

Por último, «el Espíritu Santo abre las puertas de nuestros corazones, ayudándonos a vencer las resistencias, los egoísmos, las desconfianzas y los prejuicios, y haciéndonos capaces de vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros».

Al final de su discurso, León XIV ha pedido invocaciones al Espíritu Santo «para redescubrir a Dios como Padre que nos ama; edificar una Iglesia en donde todos se sientan en casa; y hacer crecer un mundo fraterno en el que reine la paz entre todos los pueblos».