Cuando cada hora cuenta, ayuda mucho ahorrarse los viajes
El Hospital San Rafael firma un convenio con Airbnb para que los familiares de pacientes en cuidados paliativos se alojen gratis cerca y los puedan acompañar
con calma y consciencia
El Hospital San Rafael es el primero de la Comunidad de Madrid en firmar un convenio con Airbnb para que los familiares de pacientes en cuidados paliativos puedan alojarse gratis en casas alrededor del centro sanitario. «Nos viene como caído del cielo porque así podemos aliviar otros problemas de las familias», nos confía Sara Martín, su responsable de Solidaridad. Con mucha sencillez explica que, cuando uno de estos enfermos es ingresado, «no tenemos una varita mágica para conseguir que sus familias puedan costearse un hotel cerca» para estar a su lado en los últimos momentos, cuando cada hora adquiere mucha importancia. Pero ahora cuentan con esta nueva fórmula para cumplir con la vocación de la Hermandad Hospitalaria de San Juan de Dios, que es «estar cerca de las personas que más lo necesiten», sobre todo las que no tienen recursos.
Como señala Martín, los parientes de un paciente hospitalizado normalmente «compaginan el trabajo con su familia y el ingreso y se hace muy duro». Así, con la cabeza en varios frentes, «suelen venir por la tarde, hacen noche aquí y salen por la mañana a trabajar». Es una dinámica agotadora en la que «hay un sufrimiento emocional añadido» porque acompañar el final de la vida genera «situaciones muy dolorosas». En este escenario, la enfermedad «implica un disgusto en las familias y cuidadores principales». Frente a ello, «ofrecer logística para acompañar a las personas aporta mucho bienestar» o, por lo menos, amortigua los golpes.

Martín es testigo de cómo, al ser el Hospital San Rafel de titularidad privada, «hay gente que se piensa que la parte económica puede ser un impedimento» para que atiendan a sus familiares al final de su vida. «Pero es al revés» porque «al ser de los Hermanos de San Juan de Dios, estamos más que nada para las vulnerabilidades que nadie atiende». Recalca que «tenemos un convenio con la Comunidad de Madrid por el que nos llega gente en situaciones muy complejas a nivel social y económico» y que su objetivo es que «la gente que cae en nuestras manos derivada por lo público pueda estar tranquila».
Igualmente explica que, gracias a este acuerdo con Airbnb, «tenemos muchas más opciones para poder ofrecer alojamientos a familias». Antes de su firma, era costumbre en el Hospital San Rafael ceder camas para los familiares en situaciones complicadas «en una hospedería que tenemos para personal interno del hospital o para médicos que vienen de fuera» para algún congreso o porque son misioneros de visita. Ahora «no tenemos límite» en cuanto a las estancias en casas que pueden ofrecer, por lo que «todas las familias que pasen por el Hospital San Rafael y necesiten el recurso lo van a tener».
También Cáritas
Mar Crespo es responsable del Área de Mayores y Cuidado de la Vida de Cáritas diocesana de Madrid y la persona de referencia para Casa Cuidado, un proyecto que pone dos viviendas con tres habitaciones cada una a disposición de familiares de pacientes ingresados en hospitales de la capital. «Tenemos un convenio con el Servicio Madrileño de Salud para acoger a quienes vienen de otras provincias porque su familiar no puede recibir tratamiento en su hospital de referencia», explica la responsable, quien detalla que a veces proceden de la cercana sierra. En cualquier caso «son familias en situaciones económicas complejas para quienes acompañar el tratamiento supone una dificultad porque no tienen medios económicos para alquilar un sitio». Esto no es una mera incomodidad, sino que las constantes idas y venidas y el estrés asociado «agravan la situación del paciente» porque, «para que mejore, es necesario que la familia lo apoye y, para ello, esta necesita poder descansar». «Todos sabemos que un hospital agota», recalca.
La primera de las casas lleva cuatro años funcionando en los alrededores del Gregorio Marañón y la segunda, apenas uno cerca del Hospital Clínico. Crespo recuerda que «aparte de los alojamientos, Cáritas optó por añadir un equipo de voluntarios que acompañan la incertidumbre» prestando su oído a lo que inquiete a las familias. Y en ocasiones las acompañan en el sentido más literal, porque Madrid intimida. Por ejemplo, «tuvimos a una mamá en una de nuestras casas a la que llamaron de madrugada porque su niño se había puesto muy malo y tenía que firmar una autorización». Una voluntaria acudió con ella en medio de la noche.
Mar Crespo explica que en la Casa Cuidado «tenemos mucha demanda de oncología infantil». Y detalla que su prioridad es «dar continuidad» a las familias, por lo que compaginan estancias «muy largas» con otras de familias que solo vienen dos días a Madrid al mes pero igualmente necesitan un lugar de referencia.