Sus compatriotas esperan a León XIV: «Muestra al mundo lo mejor de un estadounidense»
Richelle, de la misma ciudad que el Papa, y Alicia, forman parte de la parroquia anglófona de Madrid, Our Lady of Mercy. Ambas admiran la amabilidad y franqueza de su paisano
Finas tiras de carne de vaca guisadas a fuego lento en una barra de pan. Se trata del bocadillo italiano de vaca o Italian beef sandwich, típico de Chicago, ciudad estadounidense donde se hizo célebre entre la población de origen italiano.
Y es uno de los platos estadounidenses favoritos del Papa León XIV y de Richelle, una paisana suya. Nacida también en la ciudad más importante del estado de Illinois, esta maestra vive desde hace 17 años en Madrid. Espera la llegada del Pontífice con ilusión, como muchos otros feligreses de la parroquia Our Lady of Mercy, erigida para atender pastoralmente a la comunidad católica anglófona de la diócesis.
Si tuviera ocasión de saludarlo durante su estancia en la capital del 6 al 9 de junio, también podrían hablar de béisbol. «Aunque yo soy fan de los Cubs, la mitad de mi familia lo es de los White Sox», el equipo favorito del Pontífice, «y he ido a muchos partidos suyos».
Richelle, que a los 25 años cambió el lago Michigan por el Manzanares para estar con quien ahora es su marido, confiesa que «sinceramente nunca pensé que viviría para ver» a un Papa estadounidense. Y, para colmo, de su misma ciudad.
¿Cómo es la gente del Medio Oeste?
Explica que a los originarios del Medio Oeste de Estados Unidos, región en la que está Illinois, «se nos conoce por ser amables y orientados a la comunidad. Realmente nos unimos para ayudarnos unos a otros y a los necesitados», asegura. «Hay una razón para que se llame a Chicago la “ciudad ancha de hombros”. Somos personas normales y trabajadoras que solo queremos hacer lo correcto», asegura.
Con todo, confiesa que hasta hace un año no había oído hablar demasiado de Robert Prevost. «Cuando su nombre empezó a surgir como una posibilidad», se puso a investigar, como tiene por costumbre. «Y descubrí toda la labor que hizo en Perú». Tras su elección «me sentí esperanzada de que representara nuestra amabilidad e inclusividad y difundiera el mensaje del amor de Jesús por todos».
Ahora, un año después, lo que más le ha impactado de él es cómo «no tiene miedo a hablar de las tragedias que hay en el mundo». Ni siquiera a «comentar las tensiones políticas». Por eso, espera con ilusión la oportunidad de oírle en Madrid junto con toda su familia. También en el colegio católico donde da clase a niños de 2º de Primaria «he preparado actividades para que le conozcan mejor».
«He invitado a amigos de Inglaterra»
Otra compatriota del Santo Padre, Alicia Rubí, se ha inscrito para asistir a la Misa de Corpus Christi el 7 de junio en Cibeles. Forma parte además del grupo que se ha formado en Our Lady of Mercy para organizar actividades para esos días.
También «me interesa mucho escuchar su discurso al Congreso», afirma esta estadounidense. En general, cree que «su presencia llamará la atención de los locales hacia su mensaje y también podría cambiar algunos corazones». Con todo, cree que la visita resulta interesante más allá de nuestras fronteras. De hecho, «he invitado a amigos en Inglaterra a que vengan y se queden con nosotros durante la visita».
Nacida en Dallas (Texas), lleva más de media vida en nuestro país, del que es ciudadana desde que nació por ser hija de español. Se mudó en 1989, a los 26 años. «Mi empresa, Citibank, me ofreció trasladarme de Nueva York a su oficina de Madrid para trabajar en mercados de capital tras la entrada de España en la Comunidad Económica Europea».
Cuando el 8 de mayo del año pasado Robert Prevost fue elegido Papa, «me fascinaron su historia personal y su talante franco pero suave y amable». Cree que el Pontífice «es un hombre de acción prudente, que habla con confianza del mensaje de Cristo».
Compartiendo el haber pasado buena parte de su vida en un país hispano, «entiendo y aprecio su mentalidad, su asimilación con la gente de Perú y la universalidad de su vocación agustiniana». Para Rubí, «muestra al mundo lo mejor de un estadounidense».