Videollamada del Papa a los sacerdotes del Líbano

Videollamada del Papa a los sacerdotes del Líbano

León XIV alienta a los curas de la zona fronteriza. «Nos apoya y nos da su bendición», dicen

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Un momento de la videollamada del Papa.
Un momento de la videollamada del Papa. Foto: Vatican News.

El Papa León XIV realizó el miércoles una videollamada a varios sacerdotes que desempeñan su labor en el sur del Líbano. Fueron tan solo unos minutos en los que el Pontífice reiteró su «aliento» a los sacerdotes «por lo que están haciendo», les aseguró «sus oraciones» y les impartió su bendición apostólica, informa Vatican News.

La sorpresa tuvo lugar alrededor de las 9:45 de la mañana, y tuvo como protagonistas grupo de párrocos del sur del país, a quienes León XIV quiso hacer una videollamada. Según relataron los sacerdotes, la conversación se produjo durante la audiencia del Papa al nuncio Paolo Borgia. Este lleva meses trabajando en esa misma zona fronteriza, junto con organizaciones benéficas, llevando ayuda alimentaria, artículos de primera necesidad, palabras de consuelo y la cercanía de la Iglesia.

Un suspiro de esperanza

Esta cercanía se hizo aún más tangible —aunque virtual— con la videollamada de León XIV, sobre todo tras su visita al Líbano en diciembre de 2025 en su primer viaje internacional. El nuncio pidió a los sacerdotes que formaran un grupo y que estuvieran disponibles entre las 9:30 y las 9:45 del día siguiente para recibir un saludo del mismísimo Borgia desde Roma. El obispo greco-católico de Tiro y el vicario general también estuvieron presentes.

El Papa sigue de cerca los estragos de la guerra en el Líbano. Foto: CNS.
El Papa sigue de cerca los estragos de la guerra en el Líbano. Foto: CNS.

Para el padre Toni Elías, párroco de Rmeish, un pueblo separado de Israel solo por un bosque, «fue un momento hermoso». «El Papa nos animó, nos dijo que rezaba por nosotros, que nos apoyaba y nos dio su bendición, con la esperanza de una paz que pronto se alcanzará», añadió. La comunicación duró solo unos minutos, pero, según asegura el padre Toni, «fue un suspiro de esperanza y confianza muy necesario».