La ordenación de los obispos auxiliares de Roma «es una fiesta del Pueblo»
Al ordenar a cuatro nuevos prelados para la Ciudad Eterna, León XIV pide el apoyo de los laicos y sacerdotes
León XIV es obispo de Roma pero, en los asuntos más inmediatos del día a día, son otros eclesiásticos los que también pastorean esta diócesis. Este sábado, el Papa ha ordenado a cuatro más: Stefano Parapani, Alessandro Zenobbi, Andrea Carlevale y Marco Valenti.
«Esta es la alegría que experimentamos en el tiempo pascual y en particular hoy al ordenar a cuatro obispos auxiliares de la diócesis de Roma», ha dicho el Papa en su homilía para esta celebración que ha presidido en la basílica de San Juan de Letrán que, a diferencia de la basílica de San Pedro, es la sede propia del obispo de Roma.
Según el Papa «la Iglesia tiene una vocación a la universalidad y la caridad gracias a su vínculo espiritual con Cristo Resucitado y vivo» y ha definido a todos los católicos como «un edificio espiritual de las piedras vivas que son el Pueblo santo de Dios».
A los asistentes a la celebración les ha recordado que «acercarnos a Cristo es acercarnos unos a otros a crecer juntos en la unidad». «Este es el misterio que nos involucra y transforma desde dentro, también a la ciudad», ha subrayado el Pontífice. Además ha agradecido la evangelización que hicieron en su día «los apóstoles Pedro y Pablo» y de la que bebe «el dinamismo de esta ciudad».
El Papa ha asegurado que las ordenaciones de estos cuatro obispos auxiliares son «una fiesta del Pueblo de Dios porque porque proceden de este Pueblo y del presbiterio que con amor cuida de él». Y se ha encomendado «al Espíritu Santo que unge a los obispos para que puedan plenamente ser consagrados al servicio del Evangelio de Cristo». Por último, ha recordado que «Él es la piedra rechazada que, elegida por Dios, se ha convertido en la piedra angular».
En una reunión con ellos este sábado, León XIV ha pedido a los trabajadores de la Conferencia Episcopal Italiana que vivan su labor desde tres claves: «servicio, pertenencia y misión». Ante unas 800 personas, ha agradecido su «delicado compromiso» y subrayado que incluso las tareas más simples «son cosas sencillas, pero útiles para el bien de todos y grandiosas ante Dios». Por último el Papa recordó que las estructuras eclesiales no son fines en sí mismas, sino instrumentos de comunión.