León XIV pide que «cese el estruendo de las armas» en Oriente Medio - Alfa y Omega

León XIV pide que «cese el estruendo de las armas» en Oriente Medio

El Pontífice expresó su preocupación por la escalada de violencia en la zona y pidió rezar por la paz. También recordó que Cristo es la respuesta de Dios a la sed más profunda del corazón humano

Redacción
El Papa reza por la escalada de violencia en Oriente Medio. Foto: OSV News screenshot / Pope's Worldwide Prayer Network.
El Papa reza por la escalada de violencia en Oriente Medio. Foto: OSV News screenshot / Pope’s Worldwide Prayer Network.

El Papa León XIV volvió a alzar la voz contra la guerra y la proliferación de las armas tras el rezo del Ángelus de este domingo en la plaza de San Pedro. El Pontífice pidió rezar para que cesen los bombardeos y se abran caminos de diálogo, especialmente en Oriente Medio, donde la situación sigue agravándose.

«Elevemos nuestra humilde oración al Señor, para que cese el estruendo de las bombas, callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se pueda escuchar la voz de los pueblos», suplicó el Papa ante los fieles reunidos en el Vaticano.

El Pontífice expresó su preocupación por la escalada de violencia en Irán y en toda la región. Según explicó, las noticias que llegan desde allí provocan «profunda consternación», no solo por los episodios de violencia y devastación, sino también por el clima de odio y miedo que amenaza con extender el conflicto a otros países, entre ellos el Líbano.

Ante este panorama, León XIV insistió en que el camino no puede ser el de las armas. El Papa confió su súplica a la intercesión de María, Reina de la Paz, para que acompañe a quienes sufren a causa de la guerra y guíe a los responsables políticos hacia la reconciliación y la esperanza.

El encuentro con la samaritana

En su breve catequesis previa al rezo del Ángelus, el Pontífice reflexionó también sobre el Evangelio del encuentro de Jesús con la samaritana. Según explicó, este episodio muestra que Cristo es la respuesta de Dios a la sed profunda del corazón humano.

«Jesús es la respuesta de Dios a nuestra sed», afirmó el Papa, recordando que el encuentro con Él hace brotar en la persona un «manantial que brotará hasta la vida eterna».

A partir de este pasaje evangélico, León XIV subrayó que Dios actúa incluso allí donde parece que no sucede nada. Invitó a «levantar los ojos» para reconocer la acción de la gracia en medio de la historia y también en quienes la sociedad tiende a marginar.

Al final de su intervención, el Papa unió ambas reflexiones —la espiritual y la social— en una misma llamada: los cristianos están llamados a servir a una humanidad sedienta de verdad y de justicia, convirtiéndose en hombres y mujeres de paz.

En un momento en el que diversos conflictos armados amenazan con ampliarse, el Pontífice reiteró así una idea que repite con frecuencia: la paz solo puede construirse cuando callan las armas y se abre paso el diálogo entre los pueblos.