María, Mónica, Isabel, Juana y Teresa: cinco mujeres que cambiaron el rumbo de su tiempo porque aspiraron a la santidad
La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) propone una campaña en torno al 8M, difundida en marquesinas y metro, en la que invita a «redescubrir la grandeza histórica de la mujer» y a convertirla en «inspiración concreta para la vida cotidiana»
En torno a la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, una campaña desafía los mensajes habituales y necesarios que se repiten estos días, como los techos de cristal o las cuotas. En este caso, recuperando la historia de cinco mujeres que alteraron el rumbo de su tiempo y dejaron una huella viva que perdura, proponen: «Busca la santidad», porque «no es una meta reservada a figuras excepcionales».
La propuesta, de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y difundida en marquesinas y red de metro de distintas ciudades, invita a «redescubrir la grandeza histórica de la mujer» y a convertirla en «inspiración concreta para la vida cotidiana».
La campaña arranca con la mujer más influyente del mundo, la Virgen María. La ACdP en su nota de prensa la define como «modelo por excelencia de confianza, humildad y fortaleza ante la adversidad». En ella se encarna «una grandeza que no nace del poder visible, sino de la fidelidad silenciosa y de la entrega total a una misión».
Del silencio de Nazaret pasamos a la intimidad de un hogar norteafricano del siglo IV. Santa Mónica es presentada como «ejemplo de perseverancia y esperanza en el ámbito familiar». Durante años rezó por la conversión de su hijo, san Agustín de Hipona, que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes pensadores del cristianismo. Su historia, subraya el texto, demuestra cómo «la santidad puede ejercerse desde la discreción del hogar y, sin embargo, tener consecuencias históricas».
Fe y responsabilidad pública
En un registro completamente distinto aparece Isabel I de Castilla. Reina en un momento decisivo para Europa, su figura es descrita como «protagonista en la configuración política de España». La ACdP destaca que «su sentido de misión histórica estuvo profundamente marcado por su fe, integrando convicciones religiosas y acción de gobierno».

Si Isabel representa la autoridad consolidada, Juana de Arco encarna la resistencia. «Valentía y fidelidad a la propia conciencia», esta adolescente campesina lideró tropas francesas en la Guerra de los Cien Años movida por su fe y murió con solo 19 años. Su posterior canonización la convirtió en «símbolo universal de coraje moral frente a la adversidad».
El recorrido histórico culmina en el siglo XX con Teresa de Calcuta. Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida al cuidado de los más pobres en la India. Su servicio, descrito como «radical y silencioso», fue reconocido internacionalmente con el Premio Nobel de la Paz. En ella, la campaña proyecta «esta misma llamada en el corazón de la modernidad»: la posibilidad de vivir una entrega total en medio de un mundo globalizado, mediático y secularizado.
La santidad es para todos
A través de estas cinco biografías, tan distintas en época y responsabilidad, el mensaje converge en una idea central: «la santidad no es una meta reservada a figuras excepcionales, sino una vocación universal que puede vivirse en cualquier circunstancia». Y si ellas transformaron su tiempo aspirando a dicha santidad, también hoy «cada mujer —y cada hombre— puede buscar esa plenitud en su familia, en su trabajo y en su compromiso con la sociedad».
Las marquesinas ya pueden verse en ciudades como Cádiz, Badajoz, Zamora o Castellón de la Plana, y en la Comunidad de Madrid tanto en el metro como en municipios como Alcalá de Henares, Getafe o Pozuelo de Alarcón.