III Foro sobre Perdón y Reconciliación: «Alguien incapaz de perdonar está abocado a la infelicidad» - Alfa y Omega

III Foro sobre Perdón y Reconciliación: «Alguien incapaz de perdonar está abocado a la infelicidad»

¿Se puede perdonar lo imperdonable? El vicario Pastoral de Madrid responderá a esta pregunta, desde su experiencia con víctimas y exterroristas, en el III Foro sobre el Perdón y la Reconciliación

María Martínez López
Un momento de la segunda edición del foro, celebrada el 13 de marzo de 2025.
Un momento de la segunda edición del foro, celebrada el 13 de marzo de 2025.

Cuando Jesús, víctima del 11M —del que se cumplen 22 años— se encontró con Emilio, condenado por vender explosivos a los terroristas, le contó cómo su familia lo buscó durante días, los dos meses de UCI, la pérdida del oído, las tres operaciones y el estrés postraumático. Emilio le confesó que no era capaz de perdonarse y Jesús respondió: «Aunque tengo todo este dolor, no quiero más dolor para ti. Tienes suficiente con esta pena y no tiene sentido que sufras más». 

Experiencias personales y ser durante más de tres décadas facilitador en multitud de procesos de justicia restaurativa entre víctimas y exterroristas similares a este —que conoce pero en el que no participó— son la carta de presentación de José Luis Segovia, vicario Pastoral de la archidiócesis de Madrid, para responder a la pregunta ¿Se puede perdonar lo imperdonable? Será el 9 de marzo, en el III Foro de Diálogo y Estudio sobre el Perdón y la Reconciliación que la Oficina para las Causas de los Santos de la CEE y el Instituto de Espiritualidad de la Universidad Pontificia Comillas organizan a las 17:00 horas en la Sala de Conferencias de esta, con entrada libre hasta completar aforo. 

El perdón de los peores crímenes, adelanta Segovia, «es ciertamente un atributo de Dios, pero también al alcance de los mejores de los humanos». Sus impactantes experiencias con víctimas y exmiembros de ETA «visibilizan que es posible el arrepentimiento y es posible el perdón». Para ello, es necesaria «una dosis difícil de precisar de memoria y de olvido, de las dos». La primera, «porque el perdón parte siempre de una asimetría moral, que no se puede olvidar», entre víctima y victimario. Y el olvido, porque sin él «no se puede afrontar el futuro». Una de sus experiencias más conmovedoras fue con el hermano de una víctima mortal, que recorrió un largo camino hasta perdonar. Lo comenzó al confesar a un sacerdote que era incapaz de rezar la parte del padrenuestro sobre perdonar a los que nos ofenden. El cura le explicó que el perdón era «seña de identidad» del cristiano pero requería un proceso. Le animó a no dejar de rezar el resto, aunque omitiera esa parte. Lo hizo durante años hasta que pudo, al menos, decir «como también nosotros perdonamos a estos hijos de puta». Luego, fue rebajando los calificativos hasta volver a la oración original y agregar, al final: «Señor, ilumínalos, que se conviertan y vean». Así encontró paz y se liberó de un odio que afectaba a su familia. Y Dios le escuchó: uno de los asesinos vivió una conversión.Segovia aclara que esta actitud «va más allá de lo que se puede exigir, incluso de lo pedible. Se otorga y se recibe desde la dinámica del don». Y, sin embargo, «alguien incapaz de perdonar está abocado a dosis no pequeñas de infelicidad», pues «tiene parte de su corazón hipotecada por ese sentimiento profundamente tóxico». También «una sociedad incapaz de reconciliarse está abocada a la ruina». 

Detalle de 'El retorno del hijo pródigo', de Rembrandt, utilizado en el cartel del foro.

Detalle de El retorno del hijo pródigo, de Rembrandt, utilizado en el cartel del foro. Foto: Hermitage.

Lourdes Grosso, directora de la Oficina para las Causas de los Santos de la CEE, explica que este año el eje central del foro «es que para que pueda darse» el perdón «en momentos extremos hay que vivir un espíritu de acogida mutua en las relaciones cotidianas. No se improvisa». Sobre la base psicológica en las relaciones interpersonales hablará María Prieto Ursúa, profesora de Psicología de Comillas. Su intervención recordará que «el perdón es una opción, no una obligación» y que, bien vivido, «es un proceso costoso». 

Para iluminar este camino, como en sus dos ediciones anteriores, el foro mirará a los mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España porque, frente a ver «la memoria histórica como punto de enfrentamiento, proponemos una memoria penitencial donde lo que hay es reconciliación», señala Grosso. Los protagonistas serán los 124 mártires de Jaén beatificados el 13 de diciembre. Andrés Nájera, delegado de Causas de los Santos de esta diócesis, subraya que el perdón «es una constante» no solo en ellos —Francisco Martínez dijo a sus verdugos «no tengáis miedo de disparar. No sois los culpables»—, sino «en sus familias». Así, las hijas de un laico recordaron siempre cómo su madre «nos educó en no tener rencor». Esa actitud «nace de Dios», que «da la gracia», y de «la fidelidad a Cristo, que murió perdonando». El esfuerzo de la diócesis por transmitir este mensaje ha tenido buena acogida. Por ejemplo, «un alcalde cuyo abuelo participó en un asesinato» asistió a la ceremonia «porque quería que su presencia fuera un testimonio de reconciliación». 

Testimonios como los de estos mártires y las víctimas del terrorismo «muestran la grandeza de la que el corazón humano es capaz», asegura la psicóloga Prieto Ursúa. Sin embargo, como también «pueden llevar a que pensemos “yo soy incapaz”», recuerda que «hay muchos niveles de perdón y cada camino es único y valioso».