Un pastor en los juzgados de Nueva York: «Los arrestos de menores me preocupan mucho» - Alfa y Omega

Un pastor en los juzgados de Nueva York: «Los arrestos de menores me preocupan mucho»

Fabián Arias, pastor luterano de origen argentino ofrece ayuda a los migrantes. También frecuenta los juzgados para intentar protegerlos

Giammarco Sicuro
Fabián Arias
Arias es pastor en la iglesia luterana de San Pedro, en Manhattan. Foto: Giammarco Sicuro.

—¿Qué ocurrió en el juzgado que lleva el caso de la familia detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)?
—Los agentes federales detuvieron a tres personas. Son venezolanas, pero residentes de larga duración en Estados Unidos. Entre ellas, había una niña de 3 años. Custodiamos este lugar precisamente porque queremos entender por qué suceden estas cosas y qué podemos hacer para proteger a esas personas.

—¿Por qué decide el ICE  incluir a menores entre los detenidos?
—Detener a niños, ya sea en este edificio o en cualquier otro lugar, es absolutamente ilegal e inaceptable. Lo más grave es que ninguna de las autoridades presentes se molesta en informarnos del paradero de las familias que son arrestadas ocasionalmente. Estamos hablando de la desaparición de una familia en un edificio público. Esto es totalmente inaceptable. 

—¿Es común que los agentes arresten a menores como esa niña?
—Este es un fenómeno nuevo y sin precedentes, y me preocupa mucho.

—¿Hay alguna historia que le haya conmovido especialmente?
—He visto varias situaciones de extrema vulnerabilidad, y ellos [los agentes del ICE, N. d. R.] no muestran compasión. Recuerdo el caso de Mónica, una migrante latinoamericana. Durante el arresto de su marido, ella le dijo a la persona repugnante que se lo llevaba: «Llévame a mí, no a mi esposo».

—El Miércoles de Ceniza, usted regresó a 26 Federal Plaza para imponer la ceniza a los migrantes. ¿Por qué?
—El Miércoles de Ceniza es el comienzo de un tiempo de esperanza y una oportunidad para la meditación y la conversión. Estas personas, nuestros hermanos migrantes, necesitaban esta señal más que nunca y poder entrar a ese edificio con el corazón lleno de la esperanza que trajo Jesús. Con este pequeño pero significativo gesto, fue como si nosotros, los hombres de la Iglesia, quisiéramos decirles: «Pasen y oraremos por ustedes».

—¿Qué les diría a los agentes del ICE?
—Que todos venimos de Dios y a Dios volvemos. Todo pasará en este mundo, cada sufrimiento, cada pasión. Volvemos a Jesús y Él juzgará nuestras acciones en la tierra.

—El Papa León XIV dijo que los clérigos deben cuidar a los migrantes.
—Debemos cuidar a nuestra gente. Todos somos miembros de la familia de Dios y debemos protegernos unos a otros, especialmente a los más vulnerables. Por eso decidimos, hace tiempo, acoger a estos hermanos con mayor riesgo de arresto y deportación en nuestra parroquia de San Pedro, aquí en Manhattan, y ofrecerles todas las herramientas legales y espirituales que tenemos para sobrellevar el impacto emocional que estos arrestos causan. Es muy importante que trabajemos y oremos juntos. Estamos juntos porque trabajamos con esperanza, paz y amor.

—¿Cómo ve la política del presidente Trump hacia los migrantes?
—He observado agresiones verbales, físicas y psicológicas. Durante un año, Trump ha tratado a los inmigrantes, especialmente a los latinoamericanos, con una agresividad realmente intensa. Nunca en mis 62 años he visto algo así. La única situación similar fue cuando tenía 13 años. El Ejército del régimen argentino ocupó mi país y 30 personas desaparecieron delante mis ojos. Le pido a Dios que cambie su actitud y lo encamine hacia el bien. Me siento privilegiado por ser ciudadano estadounidense, pero me gustaría que todos fueran tratados por igual; ese es mi sueño.