Tahanan, la capellanía filipina en Madrid, cumple 40 años siendo «hogar» - Alfa y Omega

Tahanan, la capellanía filipina en Madrid, cumple 40 años siendo «hogar»

La comunidad filipina en Madrid celebra este 2026 los 40 años de la constitución de su capellanía y los 30 en la parroquia Nuestra Señora del Espino, en el barrio de Tetuán

Begoña Aragoneses
Misa por los 30 años en El Espino, el día 22.
Misa por los 30 años en El Espino, el día 22. Foto: Parroquia Nuestra Señora del Espino / Tahanan.

Las primeras mujeres filipinas que vinieron a trabajar a Madrid —muchas como internas en las casas— solían juntarse en su día libre en la plaza de España. Eran los años 80. Allí charlaban de sus cosas, entre ellas del deseo de poder asistir los domingos a una Misa en inglés, dado su desconocimiento del español. Así podrían mantener su fe y su religiosidad, muy arraigada en su país y con Eucaristías con mucho canto y colorido, muy distintas a como se vivía entonces en nuestro país. Los claretianos Alfonso Mateo y Pedro Sarmiento acompañaron en estos pasos iniciales al grupo pionero, «dos o tres de nosotras», cuenta Menci. «Éramos nosotras las que buscábamos a los sacerdotes» para las Misas: filipinos en Madrid o que hubieran estado de misión allí. Coincidió por aquel entonces que la archidiócesis se trajo de vuelta de París a Antonio Martínez, al que encomendó una pastoral para migrantes. «Él insistía en que no quería crear una iglesia para filipinos, porque si no se convertiría en un gueto». Por eso la capellanía filipina ha tenido siempre un sentido diocesano grande. Se quiso encargar su acompañamiento espiritual a congregaciones que tuvieran misión en Filipinas, y se decidió que los Misioneros del Verbo Divino se hicieran cargo de ella. La decisión se consolidó con la firma de un acuerdo con la diócesis en 1986. Se adoptó el nombre de Tahanan, que en filipino significa «hogar». Después de haber pasado por varios emplazamientos, en 1996 se instalaron definitivamente en la parroquia Nuestra Señora del Espino, encomendada a los claretianos.

Cartel anunciador de las celebraciones de estos aniversarios en la parroquia.

Cartel anunciador de las celebraciones de estos aniversarios en la parroquia. Foto: Parroquia Nuestra Señora del Espino / Tahanan.

«Desde el principio fue un movimiento laico, espontáneo, basado en la fe, al que la diócesis escuchó y que encontró un eco en la Iglesia», subraya Menci. «Nació hace 40 años y pervive hoy». Y tiene claro el porqué: «Basó su existencia en la Misa dominical y en la fe». Aunque esto no significa que descuiden el acompañamiento y la atención a la comunidad filipina. Sobre todo, con clases de español. «El idioma es el instrumento para poder mejorar las condiciones» de vida, explica.

La capellanía ha ido creciendo y actualmente cuenta con una pequeña estructura y cinco ministerios: liturgia, formación, intendencia, ayuda y jóvenes. Con estos últimos hay una labor especial: «Van a ir a la Javierada y ya se están preparando para la JMJ de Corea» en 2027. Aunque lo más importante, explica Menci sigue siendo «la formación en la fe, la Eucaristía, los sacramentos…». Bodas hay menos porque ahora los que se casan lo van haciendo en sus parroquias. Lo mismo ocurre con las Primeras Comuniones: «Animamos a que lo hagan en su parroquia o en su colegio». Desde la pandemia se mantienen dos Misas dominicales, a cada una de las cuales acuden entre 500 y 600 personas.

Logotipo de la capellanía filipina en Madrid, que unifica símbolos filipinos y madrileños bajo la cruz y la Palabra.

Logotipo de la capellanía filipina en Madrid, que unifica símbolos filipinos y madrileños bajo la cruz y la Palabra. Foto: Parroquia Nuestra Señora del Espino / Tahanan.

El padre Gerónimo John E. Paat —padre Gerry—, misionero del Verbo Divino, es el capellán actual. Cuenta que Tahanan «sigue firmemente comprometida con continuar la misión de Dios confiada a esta comunidad vibrante y llena de fe». Durante cuatro décadas «ha sido un hogar espiritual, un santuario de pertenencia y un testimonio vivo del amor perdurable de Dios entre los filipinos en Madrid. Ese mismo espíritu que guio sus inicios continúa guiándola hacia el futuro». Un futuro con tres palabras: capellanía acogedora, de lo que ha hecho gala en honor a su nombre; sinodal, caminando en comunidad, junto a la archidiócesis y a la parroquia; y cristocéntrica. «Cristo siempre ha sido el corazón de Tahanan, la fuente de su vida y misión».

El aniversario de estos 40 años de la capellanía incluye una Eucaristía el próximo domingo 1 de marzo, a las 15:30 horas, en la parroquia de San Antonio de Padua (Bravo Murillo, 150), presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto de la Sección para la primera evangelización del Dicasterio para la Evangelización.

«Una riqueza para la parroquia»
Encuentro con Francisco en 2024.

«Estos 30 años han sido una riqueza para la parroquia». El padre Jorge Domínguez, claretiano, párroco de Nuestra Señora del Espino, destaca cómo la comunidad filipina se ha ido integrando en tres décadas de caminar juntos. «A veces hay en el barrio una sana envidia por ver su compromiso». Son un testimonio de fe y de religiosidad que se convierte en un regalo. «Los domingos por la tarde está todo patas arriba, todos los locales llenos, pero no importa porque hay vida», describe. El párroco es sincero: «No sé si estamos en salida [como Iglesia] pero, por lo menos, que tengamos las puertas abiertas». «Para mí es un regalo poderles acompañar», reconoce. Valora además que no pierdan sus raíces culturales, religiosas, «su referencia». Entre los grandes hitos de estos años se encuentra la audiencia con el Papa Francisco, en 2024, a toda la comunidad filipina de España.

Nuestra Señora del Espino celebró el domingo 22 de febrero los 30 años de la llegada a la parroquia de la capellanía filipina con una Eucaristía en la que, además del párroco y del capellán filipino, estuvo presente el vicario de la Vicaría VIII, padre Ángel Camino OSA.