La restauración de las puertas del Santo Sepulcro permite recuperar su fascinante historia

La restauración de las puertas del Santo Sepulcro permite recuperar su fascinante historia

Las puertas, de 800 años, fueron retiradas la semana pasada para arreglarlas pues se estaban hundiendo y no cerraban bien

María Martínez López
La entrada tras la retirada de una de las dos puertas. Foto: tierrasanta.net
La entrada tras la retirada de una de las dos hojas. Foto: tierrasanta.net

La imagen que ha circulado por redes sociales es impactante: las grandes puertas que dan acceso al Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados para cristianos de todas las confesiones, fueron sacadas el jueves pasado de sus goznes. Los encargados de hacerlo fueron los trabajadores que están llevando a cabo la restauración del suelo de la basílica.

La decisión de retirarlas, como todas las que afectan a este templo, incluso las más mínimas, se tomó de común acuerdo entre las distintas Iglesias que custodian el edificio. En efecto, los representantes de la comunidad la católica, la ortodoxa griega, armenia, copta, la ortodoxa siria y la ortodoxa etíope en Jerusalén, venían constatando que las hojas «mostraban signos de hundimiento», explica la revista Tierra Santa

Esto hacía que no cerraran bien y que los guardianes del templo decidieran que era necesaria su restauración. Para ello, aprovecharon que ya había en el lugar trabajadores especializados. Se trata de la primera intervención en estas puertas en más de dos siglos. La última tuvo lugar, asegura la revista, en el año 1810. La promovió la Iglesia ortodoxa griega tras un incendio. 

De momento, las puertas han sido sustituidas por sendos paneles «a los que se han colocado reproducciones fotográficas de las puertas originales, para mantener la ilusión de su presencia». Queda por saber qué papel tendrá hasta entonces las familias musulmanas que custodian el acceso al Santo Sepulcro. Estos guardianes son descendientes de las familias Nusseibeh y Joudeh, a la que el sultán Saladino encomendó esta misión en 1246.

Cuando había que pagar para entrar

Aprovechando esta ocasión, la revista Tierra Santa recuerda algunas curiosidades fruto de la accidentada historia del templo. Así, por ejemplo, cuenta que «al lado de la entrada existe un portal gemelo pero amurallado». También «todas las puertas de la basílica cruzada fueron amuralladas tras la conquista de la ciudad por Saladino en 1187», así como «las ventanas de la rotonda». Le movía el objetivo de que «los cristianos no entraran en la basílica sin pagar el impuesto previsto». 

El precio necesario para poder rezar dentro de la basílica suponía que los peregrinos, «después de un largo viaje a pie y después de pagar la tarifa para ingresar a la ciudad, a menudo se encontraban sin los recursos necesarios» para ese último desembolso. Los afortunados que sí podían permitírselo tenían que esperar a que las puertas se abrieran solo una vez al día. 

Tras entrar en el templo, las hojas de madera se cerraban detrás de ellos. «Eran liberados solo a la mañana siguiente», continúa el artículo. 

Esta trampilla seguía en uso hasta la retirada de las puertas. Foto: tierrasanta.net
Esta trampilla seguía en uso hasta la retirada de las puertas. Foto: tierrasanta.net

¿Por qué se encerraron los religiosos?

Algo más de un siglo después la situación era insostenible. Por ello, «a principios del siglo XIV los religiosos de diferentes confesiones eligieron ser encerrados en la basílica». «Solo así podían garantizar la oración en la iglesia más importante de la cristiandad». 

Para poder hacerles llegar alimentos, «se hicieron escotillas en la madera de las puertas». Una de estas aberturas se seguía usando a diario hasta el pasado jueves. Por ella pasa la escalera que los guardianes utilizan para alcanzar la cerradura.

La situación se relajó a partir de 1832, cuando Mehemet Ali decretó la apertura diurna de las puertas y la abolición de la tasa de entrada. El último conflicto relacionado con estos centenarios elementos de madera tuvo lugar en el año 2018. Entonces, las Iglesias que custodian el Santo Sepulcro «decidieron el cerramiento de la basílica en señal de protesta contra una ofensiva fiscal contra ellas». También permanecieron cerradas durante la pandemia de la COVID-19 por decisión de las autoridades civiles.