Cuatro años de guerra - Alfa y Omega

El cuarto aniversario de la invasión a gran escala de Rusia es un momento complicado. Esto se debe a que los desafíos, las dificultades que todos, incluido yo mismo, tenemos en Ucrania, no desaparecen y al mismo tiempo existe la necesidad de encontrar tiempo para la comunicación con nuestros hermanos en el mundo exterior. No sé exactamente qué sería útil decir. Esta situación se parece un poco a la de los grupos de alcohólicos anónimos: uno encuentra más fácil comunicarse con quienes han tenido experiencias similares, porque entenderán lo que digo y yo mismo seré capaz de aprender más de ellos. 

Cuando me paro a pensar qué decir a mis amigos, primero necesito imaginarme sus preguntas, preocupaciones y dificultades. Después de cuatro años de guerra, he perdido bastante de esa conexión con el mundo ordinario. Pero al mismo tiempo me siento privilegiado de estar aquí. Y una de las principales razones es que en mi comprensión profunda, esta guerra es una expresión y consecuencia de muchos problemas que tenemos en la vida actual; entre los que me gustaría centrarme en uno en particular: la humanidad está bastante desarrollada tecnológicamente y también estrechamente interconectada. Eso significa que si los mayores poderes militares y económicos del mundo no desean o no están dispuestos a detener las guerras, todos tenemos un gran problema. 

¿Cuáles son las fuerzas y potencialidades que nos quedan para afrontar este problema? Creo que la única respuesta es la fe. No necesariamente la misma para todos, cristianos, musulmanes, hindúes, budistas o no creyentes. Pero lo más importante es tener fe en la humanidad. Nadie puede imaginar a una persona o a un grupo de personas que crean en la humanidad y ataquen a otros seres humanos, sería un sinsentido. Así que lo subrayo una vez más: si uno cree en Dios, creerá también en la humanidad como criatura de Dios. Si uno no cree en Dios pero sí en la humanidad, hará su propia contribución positiva a la causa de la paz

Este es el principal mensaje que encuentro para mis amigos: este es un tiempo en el que no puedes elegir permanecer pasivo: o duermes y por tanto abres de par en par las puertas a la guerra y a quienes la propagan, o crees en la humanidad o en Dios y activamente buscas formas de contrarrestar a los que traen la guerra. Como dijo Jesús, «bienaventurados los que trabajan por la paz».