The Studio. Encanto y desencanto de Hollywood - Alfa y Omega

The Studio. Encanto y desencanto de Hollywood

Javier García Arevalillo
Seth Rogen (cuarto) con parte del reparto en un fotograma de la serie.
Seth Rogen (cuarto) con parte del reparto en un fotograma de la serie. Foto: Apple TV.

De vez en cuando un hálito de frescura irrumpe en las plataformas, de forma singular en Apple TV, que ha logrado sorprender en un mundo que creíamos copado por las grandes. The Studio, además de cosechar premios, tomó una ruta muy poco explorada: una mezcla de apología y sátira del universo de las productoras de Hollywood. Un reclamo y una advertencia a navegantes. Sigue las andanzas del flamante mandamás de una productora que se enfrenta a una industria que parece de capa caída y la debe reflotar con éxitos y taquilla. En un estilo desenfadado y a ratos hilarante, a continuación sigue una continua rotura de la cuarta pared, con apariciones estelares de grandes figuras interpretándose —mejor dicho, riéndose— de sí mismos. Martin Scorsese llorando cuando rechazan su idea para la que sería su última película; Adam Scott en una entrega de premios desternillante; Zoe Kravitz de diva… 

Y en medio Seth Rogen haciendo de productor, un papel que le sienta como anillo al dedo, quizá porque está lejos de sus habituales interpretaciones histriónicas en comedias fáciles. Aquí brilla con luz propia y canaliza la admiración que el espectador, entre risa y risa, desarrolla hacia el mundo tras las bambalinas; por lo que tiene de arte y por lo que transpira la mundanidad de los otros aspectos: gestión de egos, recaudación in extremis y la obsesión por el éxito a toda costa. Es especialmente interesante el episodio en el que su novia le invita a una gala de médicos, en la que intenta por todos los medios ser aceptado como «persona seria». Es otro gran momento de autoconciencia, no solo como gremio, sino como sociedad: que los ceros en la cuenta no desdicen la ridiculez de un hombre decidiendo qué porcentaje de bromas marrones caben en un tráiler. Para quien ame este mundo, pero sobre todo para quien se quiera reír con un humor inteligente y guiones sencillamente maravillosos, The Studio es una celebración finísima de lo que hace grande al cine… y de lo que, si supiésemos, nos derrumbaría muchos mitos.