«La resurrección de Cristo puede curar la tristeza»

«La resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza»

El Papa de la esperanza ha asegurado que «la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza» y ha pedido recordar a los discípulos de Emaús «cuando el camino se hace difícil»

José Calderero de Aldecoa
El Papa saluda a los fieles antes de la audiencia.
«La resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza», ha dicho el Papa. Foto: EFE/EPA/Massimo Percossi.

El Papa ha continuado reflexionando en la audiencia general sobre la Resurrección, un hecho «fascinante», pero que «sin embargo no ocurrió de manera espectacular, y mucho menos violenta, sino de forma suave, oculta, podríamos decir humilde». Concretamente, León XIV ha ahondado en cómo la Resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza, que afecta a tantas personas. «Se trata de un sentimiento de precariedad, a veces de profunda desesperación, que invade el espacio interior y parece prevalecer sobre cualquier impulso de alegría», ha subrayado el Pontífice. «La tristeza le quita sentido y vigor a la vida, que se convierte en un viaje sin dirección y sin significado».

Para hablar sobre este tema, el Santo Padre ha acudido al relato de los discípulos de Emaús. «Desilusionados y desanimados, se alejan de Jerusalén dejando atrás las esperanzas puestas en Jesús»; un pasaje que es «paradigma de la tristeza humana: el fin de la meta en la que se han invertido tantas energías, la destrucción de lo que parecía esencial en la propia vida».

'Los peregrinos de Emaús en camino' de Jean Tissot. Museo de Brooklyn, Nueva York (Estados Unidos).
Los peregrinos de Emaús en camino de Jean Tissot. Museo de Brooklyn, Nueva York (Estados Unidos).

Cristo se hace presente

En este contexto, donde «todo parece perdido», se hace presente Cristo, convertido en un viandante que se une a los discípulos en ese «triste viaje de derrota». Pero no le reconocen. «La tristeza les nubla la mirada».

A pesar de ello, «Jesús los escucha, les deja desahogar su desilusión» y luego «los reprende» y les explica las Escrituras, lo que «reaviva el calor de la esperanza». No obstante, solo terminan de reconocerle cuando se sienta a la mesa con ellos y parte el pan. «El gesto del pan partido reabre los ojos del corazón, ilumina de nuevo la vidas nublada por la desesperación», ha señalado el Papa.

A partir de ese momento, «todos se aclara», ha añadido. «El camino compartido, la palabra tierna y fuerte, la luz de la verdad… De inmediato se reaviva la alegría, la energía vuelve a fluir en los miembros cansados, la memoria vuelve a ser agradecida. Y los dos regresan deprisa a Jerusalén, para contarlo todo a los demás. “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado!”».

El Papa León XIV durante una de sus audiencias.
El Papa León XIV durante una de sus audiencias. Foto: CNS / Lola Gómez.

La resurrección puede curar la tristeza

De igual modo, «la alegría inesperada de los discípulos de Emaús sea para nosotros un dulce recordatorio cuando el camino se hace difícil», ha concluido el Papa. Ha pedido no olvidar que «la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza». Y ha añadido: «Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vacío de la tristeza. En los senderos del corazón, el Resucitado camina con nosotros y por nosotros. Testimonia la derrota de la muerte, afirma la victoria de la vida, a pesar de las tinieblas del Calvario. La historia todavía tiene mucho que esperar en el bien».