La necesidad no cesa
Comienza el año 2013 en Madrid con un intenso trabajo por los más necesitados. La entidad más reconocida, Cáritas Madrid, se ha volcado durante el pasado año en los programas de empleo y el servicio diocesano de vivienda, pero se necesitan más voluntarios este nuevo año, porque las necesidades aumentan. Del mismo modo, el Banco de Alimentos de Madrid ha llegado a su culmen: ha repartido 13.000 toneladas de alimentos en la capital, pero no es suficiente. Aún se desperdicia comida, y otros, no tienen un plato que llevarse a la boca
Cáritas Madrid comienza 2013 con un «pleno de servicio a los pobres», como señala su delegado episcopal, don Pablo González, en el contexto de una crisis que, lejos de mejorar, «año tras año se va complicando». Durante 2012, Cáritas ha estado ahí, «junto a las personas que están en el paro –la gran lacra de este año que ha terminado–, que viven entre grandes dificultades… Lo ha hecho a través del programa de paro y los centros de capacitación laboral, donde hemos ido acompañando a quienes se forman para el empleo», explica don Pablo. Porque es común que muchas personas que llaman a la puerta de la entidad, sólo hayan tenido un oficio durante toda su vida laboral. Por eso, Cáritas Madrid ha apostado por detectar las capacitaciones más demandadas en el mercado y formar a los solicitantes de empleo en estas áreas.
Además del programa de paro, Cáritas Madrid gestiona cerca de 40 servicios de orientación para el empleo, donde cientos de voluntarios ayudan en la búsqueda activa de trabajo. «También trabajamos con la ayuda directa, en cuestión de microcréditos, o con becas para los cursos de empleo», señala el delegado.

Otro de los grandes logros de Cáritas Madrid en 2012 ha sido el afianzamiento del servicio diocesano de vivienda: «Si no hay hogar y techo, difícilmente habrá familia, nos insiste nuestro arzobispo, cardenal Antonio María Rouco. Por eso se han construido y rehabilitado bloques de viviendas, como en Aravaca, donde están realojadas 30 madres con sus hijos. También, hace año y medio, afianzamos el plan de emergencia ante la crisis», afirma don Pablo.
Sobre este punto insiste doña Begoña Arranz, responsable de voluntariado, de cara a este año 2013: «En todas las áreas necesitamos un refuerzo del voluntariado. Pero, en el área de vivienda, este año vamos a contar con más recursos, por lo que se necesita ampliar los equipos de acompañamiento a familias». También es fundamental fortalecer los equipos de las Cáritas parroquiales, porque el número de peticiones aumenta; y el voluntariado continúa siendo necesario en los proyectos de menores, o de personas sin hogar. Pero lo más importante de todo, recalca doña Begoña, es «que los voluntarios tengan continuidad, no que hagan colaboraciones puntuales, porque nos importa mucho la calidad de la atención, y para eso es fundamental la formación».
Más familias con hambre
Otra de las entidades madrileñas que más trabajo ha tenido en 2012 ha sido el Banco de Alimentos. De hecho, han llegado a repartir unas 13.000 toneladas de comida, lo que supone un crecimiento de un 20 % de la ayuda. «Este aumento –explica don Javier Espinosa, presidente de la entidad– pone de manifiesto que, ante situaciones de necesidad como las que estamos viviendo, la solidaridad también aflora, tanto de las empresas e instituciones que de manera habitual colaboran con nosotros, como de las personas, cuya respuesta en las operaciones kilo ha sido extraordinaria». Probablemente se hayan superado las 70.000 personas ayudadas en la Comunidad de Madrid.
Animados por el reconocimiento que ha otorgado a los Bancos de Alimentos el Premio Príncipe de Asturias, en Madrid se preparan para abrir la primera delegación en la zona sur, en Alcorcón, «gracias a la implicación del Ayuntamiento, que ha puesto a nuestra disposición unos locales, y a la respuesta social», cuenta don Javier. Pero queda una asignatura pendiente: «Nos hubiera gustado conseguir un nuevo almacén de unos 1.000 metros cuadrados para distribuir productos frescos, frutas y verduras, que, en colaboración con las distintas cooperativas agrícolas, podríamos llegar a cantidades del orden de 6.000 toneladas al año, frente a las 3.000 actuales». Aunque, de momento, no ha sido posible, «seguiremos insistiendo», finaliza.