«Ya no podemos ser meros espectadores»

Bieito Rubido, director de diario ABC, ha sido el encargado de presentar a Carlos Romero Caramelo, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, que ha realizado el discurso de apertura de la XVII edición del Congreso Católicos y Vida Pública que este año lleva por nombre construir la democracia: responsabilidad y bien común

Alicia Gómez-Monedero

Bieito Rubido, director de diario ABC, ha sido el encargado de presentar a Carlos Romero Caramelo, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, que ha realizado el discurso de apertura de la XVII edición del Congreso Católicos y Vida Pública que este año lleva por nombre construir la democracia: responsabilidad y bien común

Carlos Romero Caramelo, presidente de la Fundación Universitaria San Pablo y de la Asociación Católica de Propagandistas, ha comenzado la inauguración de la XVII edición del congreso de católicos y vida publica explicando que el titulo de este año, construir la democracia: responsabilidad y bien común, ha sido elegido a conciencia de que «la buena politica es una de las vocaciones más nobles de la persona». Romero ha invitado a que en el congreso se debata y se hable de todo lo que preocupa «a jóvenes y menos jovenes, a católicos y no catóicos, con la esperanza de que surjan buenos y provechosos frutos».

A continuación, el nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini, ha hablado de la responsabilidad de todos ante el bien común, pues «ninguno puede decir “yo no tengo nada que ver, son otros los que gobiernan”. Nosotros también somos responsables de su gobierno. La Doctrina Social de la Iglesia dice que la democracia es una de las formas mas altas de caridad porque es servir al bien común»..

El nuncio ha recordado que el Papa Francisco «señala la gran importancia, servir al bien común y la formula es no detenerse en lo conflictivo, estar unidos porque la unidad es siempre superior al conflicto,con la unidad está la verdad».

Fratini ha señalado que un catolico no puede pasar indiferente ante las situaciones vitales, «no es humano entrar en el juego de la cultura del descarte. Un pobre que muere de hambre no es noticia pero si bajan los puntos de la bolsa se forma un escándalo. No debemos caer en esto».

Dar testimonio en medio del mundo

Por su parte, el consiliario nacional de la ACdP y arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, ha asegurado que a los laicos en la Iglesia «se les confia una vocacion que afecta a su situación intramundadna, no se trata de salir del mundo sino de dar testimonio con su vida y anunciar la fe, la esperanza y la caridad».

«La Iglesia no ofrece un modelo concreto de gobierno o sistema económico pero confía a los laicos la misión de que trabajar para que las instituciones contribuyan a la justa convivencia, el bien común y el respeto a los valores morales», ha dicho el arzobispo de Burgos.

La palabra es: compromiso

Bieito Rubido, director del ABC, ha sido el encargado de presentar el discurso de apertura del curso que este año ha venido de la mano de Caramelo. Beito ha señalado la gran necesidad de católicos en la vida política y la necesidad de un compromiso «para ver este momento con la mirada de Jesús». Un compromiso que no nos debe hacer olvidar que «a Dios se le descubre en las cosas sencillas y que lo que tenemos que hacer los católicos es tan sencillo como cumplir con nuestras obligaciones y con ese deseo de justicia y paz y no esgrimir la responsabilidad que a nosotros nos corresponde».

Caramelo ha comenzado su conferencia preguntando: «¿sabemos cómo queremos salir de la crisis? ¿hacia dónde queremos dirigir España?». El presidente ha destacado así la importancia capital de la actividad política, «entre todas las actividades seculares, es una de las más nobles, pues su fin es el que más directamente está encaminado a trabajar por el bien común».

Romero se ha detenido a explicar los motivos que hacen pertinente que el Congreso preste este año atención al tema de la construcción de la democracia. «Como consecuencia del panorama política y social, estábamos obligados a llamar la atención sobre nuestra democracia y sobre su valor para el presente y el futuro de las próximas generaciones», ha señalado.

En este contexto se agudiza aún más la necesidad de compromiso con la vida pública, que, más que un derecho, representa «una responsabilidad moral». Algo por lo que los católicos deben sentirse interpelados, pues, como ha proclamado el presidente del CEU y ACdP (instituciones organizadoras del Congreso), «allí donde estemos, como ciudadanos libres e iguales, con los mismos derechos y deberes, estamos llamados a alzar la voz para situar la dignidad de la persona y la cultura de la vida como fundamentos de la democracia». Los católicos, ha añadido, en parecida línea, deben ser «protagonistas de un modo más participativo de vivir en democracia que deberá contribuir a dignificar la política».

La actuación en la vida pública, debe, a su juicio, estar imbuida de la convicción de que «ya no podemos ser meros espectadores, somos ciudadanos con una dignidad trascendente, con unos derechos inalienables, de los cuales no podemos ser privados arbitrariamente por nadie».

En el marco de la inauguración, el presidente de la ACdP y del CEU, Carlos Romero, ha leído públicamente una carta en la que el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, felicitaba expresamente a los organizadores y participantes por la iniciativa y el tema del Congreso, además de desear el mayor de los éxitos en esta nueva edición.

Más información: www.ceu.es/congreso

Alicia Gómez-Monedero