Vuelve la calma a Alepo: «Esperamos que sea el último momento de guerra»
Tras un acuerdo de alto el fuego el sábado y la evacuación de los combatientes kurdos el domingo, vuelve la calma a Alepo y se espera que el martes o miércoles puedan regresar los vecinos evacuados, asegura un marista
Vuelve la calma a Alepo. El domingo «fue el primer día de tranquilidad después de largos días de intensos enfrentamientos», escribe a Alfa y Omega el misionero Hugo Alániz, IVE. Cientos de combatientes de la alianza liderada por los kurdo-árabes de las Fuerzas Sirias Democráticas (FSD) fueron evacuados de los barrios de Ashrafieh y Sheikh Maqsoud hacia la ciudad de Tabqa.
El sábado se había alcanzado un alto el fuego tras la mediación de un enviado de Estados Unidos, informó France 24 con fuentes kurdas. Según anunciaron el domingo fuentes de seguridad sirias a la Agencia EFE, el último grupo de combatientes fue transportado en autobuses y «sin sus armas».

«En los barrios ha entrado el Ejército pero la gente aún no puede», explica a este semanario el marista George Sabe. Varios miles de habitantes civiles fueron evacuados. «Los están limpiando de minas y proyectiles. Puede ser que el martes o el miércoles se lo permitan».
«Días de miedo»
«Han sido días llenos de miedo, ansiedad y estrés para todos los ciudadanos de Alepo y nuestras familias», describe Alániz. Los enfrentamientos de la semana pasada dejaron 23 muertos y 100 heridos, según el responsable de prensa del departamento de Salud de Alepo, Munir al-Muhammad.
«Gracias a Dios, nuestras familias están bien y a salvo, y de a poco volvemos a la vida normal y a las actividades del centro y la Iglesia» mientras vuelve la calma, prosigue el misionero. No será así, de momento, para los niños. Debido a la violencia, «las escuelas les dieron antes las vacaciones de invierno», explica Sabe. Así, tendrán 15 días libres y luego «volverán a clase para los exámenes».
«Esperamos que sea el último momento de guerra en la ciudad de Alepo», anhela el religioso sirio al ver que vuelve la calma. «Ya nos basta con todo lo que hemos recibido desde hace 14 años».
Una comunidad cristiana
Explica, además, que uno de los barrios afectados, Sheikh Maqsoud, es el hogar de «una comunidad cristiana muy pobre», que lo llama «Jabal el Saydeh, la colina de Nuestra Señora». En él nacieron también Maristas Azules, la marca con la que se conoce en el país la obra social de la congregación por el color de las sudaderas de sus voluntarios.

Este grupo ha sufrido mucho. «El Viernes Santo de 2013, toda la comunidad cristiana de Jabal el Saydeh tuvo que huir», recuerda. La comunidad marista acogió a unas 30 familias durante seis meses. «Posteriormente, ayudamos a todas esas familias a alquilar apartamentos lejos de su barrio de origen».
Poco a poco, con la llegada de una paz precaria, «las familias regresaron a Jabal el Saydeh, aunque el barrio seguía bajo control kurdo. Sabíamos muy bien que no era la mejor solución», reconoce.