Una segunda vida para muebles y personas - Alfa y Omega

Una segunda vida para muebles y personas

Decora surgió por el impulso del Ayuntamiento socialista de Alcoy y Cáritas, y genera un triple beneficio: menos residuos, precios más bajos y puestos de trabajo

José Calderero de Aldecoa
María y Sara, empleada y responsable de la tienda, trabajando este lunes en Decora. Foto: Arropa

«Desde el Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Alcoy nos dimos cuenta de que había determinados objetos que la gente depositaba en el Ecoparque», el punto limpio de la ciudad, «que se encontraban en muy buenas condiciones», explica el concejal de Transición Ecológica, Jordi Silvestre, a Alfa y Omega. Lo mismo ocurría en el servicio gratuito de recogida de voluminosos por las casas. «Los operarios iban a por los enseres para su posterior destrucción y era una lástima que no se pudieran aprovechar de alguna forma. Había algunos prácticamente nuevos».

Entonces, desde el Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, pensaron en Arropa Valencia, una empresa de inserción impulsada por Cáritas Diocesana de Valencia que recupera todo tipo de textiles a través de contenedores situados en distintos puntos de la ciudad. «Lo que hacemos es recoger la ropa, separamos la que está en buen estado –el resto se envía a una planta de reciclado para aprovechar sus fibras– y se distribuye a personas sin recursos. También se vende en tiendas abiertas al público en las que trabajan personas que están participando en un proyecto de inserción», explica Sara Molina, responsable de Arropa Alcoy.

La idea fue replicar este modelo y así surgió Decora, una tienda de muebles de segunda mano, la primera de estas características que Cáritas abre en Valencia y que es a la vez un proyecto de inserción sociolaboral. Situado en la calle san Juan Bosco 30, el establecimiento abrió sus puertas al público el pasado 19 de mayo, después de varios meses de preparación. La inauguración se produjo una semana después y contó con la participación del director de Cáritas Diocesana de Valencia, Ignacio Grande; del propio Jordi Silvestre, y del vicario de la zona de Alcoy de la diócesis de Valencia, Melchor Seguí.

Todos los muebles llegan desde el Ecoparque de Alcoy, gestionado por el Ayuntamiento. Foto: Arropa

Colaboración con Cáritas

«Hemos reservado un espacio en el Ecoparque para que se puedan depositar allí los muebles y enseres que se encuentran en buen estado y que irán destinados a Decora». Además, «hemos hablado con las personas del servicio de recogida a domicilio para que tengan especial cuidado en el transporte cuando vean un objeto en buenas condiciones», señala Silvestre, cuyo departamento ha colaborado estrechamente con el personal de Arropa para sacar adelante este y otros proyectos. En ocasiones, «son los propios vecinos los que nos indican, a la hora de la recogida, que se trata de un producto que se encuentra en buenas condiciones, que puede ser utilizado por la tienda de Cáritas».

Una vez apartados los muebles, desde Decora acuden al punto limpio a recogerlos y prepararlos para su comercialización en la tienda. Allí son puestos a la venta a precios muy asequibles, «lo que genera un triple beneficio. Se generan menos residuos, la gente puede comprar muebles en buen estado a un precio acorde a la crisis económica que vivimos, y se crean puestos de trabajo para personas en riesgo de exclusión social», asegura Sara Molina, que también es la responsable de la tienda.

Segunda vida a las personas

En Decora se da una segunda vida a los muebles, pero principalmente a las personas. «Al final, nuestro objetivo es generar empleo», sostiene Molina. En la actualidad «tenemos contratadas a tres personas en riesgo de exclusión social –18 personas en todo Arropa Valencia– y la idea es poder meter en el futuro a una cuarta». 

Todos ellos tienen un contrato de tres años de duración. Durante ese tiempo, los trabajadores cobran su sueldo como cualquier otra persona y, además, reciben el apoyo de los técnicos de Arropa –que cuenta con cuatro trabajadores en Alcoy y 41 en el resto de la comunidad–. «Se les imparte una formación para que adquieran una serie de competencias socio personales y sociolaborales que les permitan volver al mercado laboral». La idea, concluye Sara Molina, «es ser una especie de trampolín» para  que su puesto pueda ser ocupado por otra persona.

«Es una gran oportunidad»

María es madre soltera de un niño. Trabajaba en el sector de la hostelería cuando este cerró por completo debido a la pandemia del coronavirus. No se vio beneficiada por un ERTE, sino que «directamente me quedé sin trabajo» y, ante estas circunstancias, «me vi obligada a acudir a Cáritas para cubrir mis necesidades y las de mi hijo», explica. Entonces, sucedió algo que en aquel momento de crisis le parecía imposible. La llamaron para una entrevista de trabajo. «Cuando Arropa me contrató fue un desahogo tremendo. Ahora tengo una estabilidad que nunca antes había experimentado y está siendo una gran oportunidad para crecer personal y profesionalmente», asegura.