Una iglesia convertida en colegio electoral: «Hay gente que así conoce la parroquia» - Alfa y Omega

Una iglesia convertida en colegio electoral: «Hay gente que así conoce la parroquia»

Este domingo, la madrileña parroquia de Fuente del Fresno se convirtió en colegio electoral. Su párroco, Javier Sánchez-Cervera, ha visto en esta obligación legal una oportunidad para hacerse «cercano a muchos vecinos» del barrio. También destaca la historia de Martina Romero, una monja aragonesa que ha votado por primera vez este domingo después de pasarse 44 años en Haití

José Calderero de Aldecoa
La religiosa Martina Romero votando en un colegio electoral de Pamplona. Foto: EFE/Jesús Diges

Como a cientos de españoles, al sacerdote Sánchez-Cervera también le llegó una carta requiriendo su participación en las elecciones presidenciales de este domingo. Sin embargo, la misiva no le obligaba a ejercer de presidente de mesa o de suplente, sino a ceder el salón parroquial del templo en el que es párroco –Nuestra Señora de Fuente del Fresno– para que allí se pudieran celebrar las elecciones.

«Lo que ocurre es que en Fuente del Fresno no hay un local público suficientemente grande para celebrar las elecciones», explica Sánchez-Cervera a Alfa y Omega. Por ello, «nos mandaron una carta en la que se decía que el local había sido designado como colegio electoral» para las elecciones de noviembre de 2019.

Sin embargo, el sacerdote siempre ha visto en esta obligación legal una oportunidad para hacerse «cercano a muchos vecinos» del barrio. «Hay gente que gracias a esto conoce dónde está la parroquia y pasa a verla. También aprovechamos nosotros para saludar a quienes hacía tiempo que no veíamos por la parroquia. Los asiduos aprovechan para votar y para rezar un poco…».

Café y risas

En relación con los funcionarios, «el trato está muy normalizado» porque «no es la primera vez que somos colegio electoral». En esta ocasión, «vinieron el sábado para dejar las urnas, las cabinas y las papeletas preparadas. Yo les abro, nos saludamos, hacemos alguna broma. Este año, por ejemplo, les dije que no quitaran las mesas al terminar porque en un par de meses seguro que teníamos nuevas elecciones. Todos nos reímos».

Al día siguiente, día de las elecciones, «llegaron sobre las 07:30 horas» para que estuviera todo listo. «Yo bajé a las 08:15 para ver si estaba todo bien. Les ofrecí unas cápsulas de café, encendí la calefacción y aproveché para saludar a los interventores, que van teniendo distintas reacciones conforme al ideario de su partido», asegura el párroco.

El único contratiempo es que «no podemos utilizar el salón parroquial en todo el día y tenemos que suspender todas las actividades. Ese día no puede haber guardería para los niños durante la Misa, ni podemos celebrar la catequesis de comunión o la reunión del grupo de universitarios que tenemos por la tarde». Hubo también «un año que alguien quiso quitar un cuadro de la Virgen porque no le parecía apropiado para las elecciones, pero yo me negué y ya está. Salvo esta anécdota, la relación siempre ha sido muy buena».

Vista aéra de la parroquia de Nuestra Señora de Fuente el Fresno

Votar por primera vez

Pero la historia de Javier Sánchez-Cervera no es la única reseñable en lo que se refiere a la Iglesia y las elecciones. También destaca la historia de Martina Romero, una monja aragonesa que ha votado por primera vez este domingo después de pasarse 44 años en Haití.

Hasta ahora no había podido ejercer su derecho al voto, tal y como ha explicado a la agencia Efe, porque «cuando vives en un mundo diferente, como es Haití, te olvidas de estas cosas».

La religiosa, que pertenece a las hijas de la Caridad, ha pedido un «acuerdo entre las formaciones» para que no haya una repetición electoral. «Tanto gasto es una cosa muy fea» y «hay muchas necesidades también en España», ha afirmado Romero, que está aquí para recuperarse de un cáncer. También ha pedido «mucho amor, que es lo que cura todo».