Una escuela jesuita para que el mensaje del Papa en Colombia siga vivo

El Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) y la ONG Entreculturas, ambas pertenecientes a la Compañía de Jesús, desarrollan conjuntamente el proyecto Escuela de Paz y Convivencia

José Calderero de Aldecoa
Luis Guillermo Guerrero, en Madrid, durante el encuentro con la prensa. Foto: ONG Entreculturas

El Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) de Colombia y la ONG española Entreculturas, ambas pertenecientes a la Compañía de Jesús, desarrollan conjuntamente el proyecto Escuela de Paz y Convivencia, que incide en el espíritu de paz y reconciliación que llevó el Papa Francisco a Colombia a principios de septiembre

Colombia vive un momento histórico. Es la primera vez en 52 años que no hay una guerrilla activa en el país. Esto ha sido posible gracias al acuerdo de paz firmado con las FARC y el cese temporal del conflicto anunciado por el ELN con motivo de la visita del Papa Francisco, acaecida a principios de septiembre.

A pesar de ello, Colombia todavía está lejos de ser un país totalmente pacificado. Desde que se firmara el acuerdo con las FARC, el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) –de la Compañía de Jesús y situado en Colombia– ha verificado un aumento de las violaciones de los derechos humanos, así como de los delitos medioambientales y de las grandes movilizaciones sociales. Así lo ha reconocido este mañana el director del CINEP, Luis Guillermo Guerrero, en un encuentro que ha mantenido con la prensa en la sede de la ONG española Entreculturas, entidad con la que colabora en Colombia en el proyecto Escuelas de Paz y Convivencia.

Esto es un síntoma más de que «para que haya una paz justa, real y completa» es necesario que se siga trabajando en la implementación del acuerdo de paz, que hasta ahora solo está siendo efectivo en lo que concierne al cese del fuego por parte de la guerrilla. «No es suficiente el cese de hostilidades. Esto solo representa el 3 % de todo lo que se acordó en la habana», ha explicado Guerrero.

En este sentido, el director de CINEP ha subrayado la importancia de «que las víctimas sean reparadas», de que se implemente «un plan nacional para el desarrollo rural», que «los campesinos tengan acceso a la tierra», o que se cumpla «el programa integral de sustitución de cultivos de uso ilegal». Condiciones, todas ellas, incluidas en el acuerdo.

Lentitud e ineficacia

Sin embargo, Luis Guillermo Guerrero alberga demasiadas dudas sobre la rápida implementación de todas estas medidas. «El Gobierno está actuando con lentitud. Es muy ineficiente y le falta voluntad política», ha asegurado. Pero la responsabilidad no solo recae en el Ejecutivo. «También es un problema de los colombianos como pueblo. Nos hemos acostumbrado a la corrupción. Tenemos una ética ciudadana muy baja».

El director del centro es escéptico incluso con la perdurabilidad a largo plazo de los evidentes beneficios de la visita del Papa, que «trajo un mensaje de esperanza e introdujo en el lenguaje de los colombianos palabras como “perdón”». Sin embargo, «no tengo muchas esperanzas en que el mensaje sea recordado para siempre. Ojalá me equivoque. Es un reto mantener vivo el efecto Francisco. En Colombia tenemos muy poca memoria histórica para lo bueno», ha advertido.

Escuela de Paz y Convivencia

Con el mismo espíritu de paz y reconciliación con el que visitó el Pontífice Colombia, el CIDEP y la ONG Entreculturas desarrollan conjuntamente en el país la Escuela de Paz y Convivencia. «Son unos talleres que impartimos para fortalecer las comunidades de base en territorios muy castigados por la violencia y que en ellos se pueda dar una paz real», ha explicado Belén Medina, de Entreculturas.

«Se trata de empoderar a la gente y dotarles de herramientas políticas, sociales, educativas…para que en su diálogo con los diferentes agentes involucrados en el proceso de paz no se produzcan desigualdades», ha añadido Guevara.

José Calderero de Aldecoa @jcalderero