«Una cena de familia» para los necesitados - Alfa y Omega

«Una cena de familia» para los necesitados

Durante estos días se multiplican las comidas y cenas para acompañar y dar calor a los más pobres

Redacción
Comida organizada por Sant’Egidio en la iglesia de Maravillas. Foto: Comunidad de Sant’Egidio

«Esto no es “sentar a un pobre en nuestra mesa por Navidad”. Es una verdadera comida de familia. Igual que las familias se sientan el día 25 a comer, en la Comunidad de Sant’Egidio celebramos la Navidad con los pobres porque ellos son nuestra familia. Con algunos, nos conocemos desde hace más de 20 años, nos vemos un par de veces semanalmente y hay una relación de amistad», dice Tíscar Espigares, responsable de Sant’Egidio en Madrid, al hilo de las cuatro comidas de Navidad para 1.000 personas organizadas por la Comunidad el 25 de diciembre.

Espigares ha trabajado especialmente en la comida que tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, situada en el barrio de Malasaña, donde muchos vecinos y comerciantes contribuyeron a la celebración de esta fiesta. Las otras tres comidas tuvieron lugar en la basílica del Cristo de Medinaceli, en la parroquia de San Roberto Belarmino y en un colegio en Puerta de Toledo.

Se trata de una tradición que se repite desde hace 17 años en Madrid, al estilo de la iniciativa que la Comunidad de Sant’Egidio comenzó en Roma en 1982, en la iglesia de Santa María en Trastévere. Muchos «ya no concebimos la Navidad de otra forma», dice Tíscar Espigares. «Aquí la familia se hace más grande. Uno va con sus hijos, con sus abuelos… Yo antes venía con mi madre, hasta que falleció. Es una fiesta inclusiva, porque la Navidad es una fiesta para todos», dice.

También –apunta– «mucha gente tiene hoy su familia bastante disgregada, por no decir rota. Y para ellos esta es una ocasión de vivir una Navidad en familia». Compartir estos momentos con «personas que ves cómo son capaces de rehacer su vida desde situaciones muy difíciles es algo también que te llena», añade.

Buena cena y compañía en Nochebuena

Voluntarios de Pastoral Universitaria con las cajas de reparto, la tarde del 24. Foto: Pastoral Universitaria

Junto a la de Sant’Egidio, han tenido lugar estos días otras iniciativas solidarias con las personas que viven en la calle, como Nadie sin cenar 2017: 300 manos para 300 corazones, promovida por Cáritas Universitaria. 300 voluntarios repartieron en la tarde de la Nochebuena un caldo caliente, dos platos principales y un postre, y además les regalaron una manta, todo con la intención de que estas personas pudieran tener una buena cena el día de Nochebuena, así como un rato de compañía.

Nochebuena en familia ha sido otra iniciativa organizada por varias familias para ofrecer una noche distinta a las personas que pasan estas fiestas en soledad.

«Estos días se sufre más la soledad, y quien no tiene para comer la sufre más todavía –explica Isabel, una de las organizadoras–. Hace dos o tres años un grupo de amigos nos dimos cuenta de que la Nochebuena es una noche especial y se agudizan muchos sentimientos y emociones. Pensamos que el ver la calle animada y con tanta gente saliendo a cenar ahonda la soledad de muchos. Alguien nos ha dicho que esa noche se toman un caldo y se van a dormir. Y en una residencia de ancianos nos contaron que muchos esa noche no quieren ni cenar. Por eso, si la Nochebuena se ha vivido siempre en familia, ¿por qué no hacerlo también junto a estas personas?».

A la cena de este año, que tuvo lugar en el colegio San Agustín, acudieron ancianos de algunas residencias, varias madres solas con hijos, gente joven e inmigrantes. «Nos hemos dado cuenta de que hay mucha más soledad de la que parece», cuenta Isabel, pero el resultado es «una noche en la que la sonrisa lo invade todo, incluso la comida».

R. B. / J. L. V. D.-M.