Una catequesis para la misión - Alfa y Omega

Una catequesis para la misión

Más de 10.000 catequistas se ocupan cada año de la formación básica de los chicos que se preparan para recibir la Primera Comunión y la Confirmación en la diócesis de Madrid. El pasado viernes, en vísperas del Año de la fe, el cardenal Rouco se reunió, en el Seminario Conciliar, con los cerca de 300 responsables de Catequesis en parroquias y Vicarías de la archidiócesis, con la intención de subrayar la importancia de la formación de aquellos fieles encargados por la Iglesia de transmitir la fe a los demás

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El encuentro del cardenal Rouco con los responsables de catequesis en Madrid.

La Misión Madrid va tomando forma en iniciativas concretas en muy diversas áreas. El viernes 5 de octubre, el cardenal Rouco tuvo un encuentro con los llamados catequistas-enlace de la diócesis (los responsables de catequesis en parroquias y vicarías). Les planteó la necesidad de una buena formación en aquellos a los que la Iglesia ha confiado la preparación de los fieles a los sacramentos. Don Carlos Aguilar, delegado episcopal de catequesis, de la diócesis de Madrid, subraya la importancia de este objetivo, y afirma que, «en este contexto del Año de la fe convocado por el Papa, los catequistas tienen una labor fundamental e insustituible en la vida de la Iglesia. El cardenal Rouco ha insistido en este encuentro en la dimensión creyente del catequista: para que una catequesis sea buena, debe ser la catequesis de un creyente. También ha remarcado que la catequesis debe partir de la experiencia personal del catequista, una experiencia que se debe desarrollar en la vida de la Iglesia; sólo así será fecunda».

La urgencia de impartir la catequesis no puede pasar por alto la formación del catequista; para ello, antes que nada, es de gran ayuda la labor del sacerdote-párroco, «que no es un mero organizador de la catequesis, sino que, como afirmó el arzobispo de Madrid, debe ser un maestro de la fe e incluso un padre espiritual para los catequistas», afirma don Carlos Aguilar. Junto a ello, en algunas Vicarías funcionan varias Escuelas de catequistas, así como la Escuela diocesana de agentes de pastoral, todas nacidas para lograr una buena formación teológica y pastoral.

Para que una catequesis sea buena, debe ser la catequesis de un creyente.

Durante este curso, la Misión Madrid ha puesto el acento en la necesidad de formación de los catequistas. El delegado de Catequesis señala que «las dificultades son muchas, porque los catequistas no suelen tener mucho tiempo disponible, pero hay que dar un empujón a la catequesis y organizar encuentros de formación durante todo el año».

Precisamente, al ser la familia la institución fundamental para la transmisión de la fe, don Carlos también la señala como una de las grandes claves de la catequesis: «Llevamos años insistiendo a los padres para que sean partícipes de la catequesis de sus hijos, como primeros educadores que son. No se trata de que los padres colaboren con los catequistas, sino que deben ser los catequistas los colaboradores de los padres. Pero la realidad es que muchos padres rechazan esa misión; por ello, a menudo tenemos que suplir lo que no hacen las familias».

Pese a estas dificultades, «no vamos a tirar la toalla». Al final, se trata de que la catequesis «no sea una mera acción —explica don Carlos—, sino que se inserte en la vida de la Iglesia, de los niños y sus familias. No es fácil, pero vamos a seguir intentándolo».