Un pueblo que sabe sufrir

Durante más de una hora estuvo el Papa Francisco respondiendo a las preguntas de los periodistas, sobre la conmoción que le causó conocer de cerca al pueblo filipino, la pobreza, la familia y la colonización ideológica, los límites a la libertad de expresión… Ofrecemos la práctica totalidad de sus palabras

Colaborador
Éste es mi tesoro, mi futuro, por lo que vale la pena trabajar y sufrir

Durante más de una hora estuvo el Papa Francisco respondiendo a las preguntas de los periodistas, sobre la conmoción que le causó conocer de cerca al pueblo filipino, la pobreza, la familia y la colonización ideológica, los límites a la libertad de expresión… Ofrecemos la práctica totalidad de sus palabras:

¿Qué es lo que más le ha impactado del pueblo filipino?

Los gestos… Los gestos me han conmovido, los gestos del corazón. Casi me hacen llorar. La fe, el amor, la familia, el futuro, el gesto del papá y de la mamá cuando levantaban al niño para que el Papa lo bendiga, como si dijeran: Éste es mi tesoro, mi futuro, por lo que vale la pena trabajar y sufrir. Otra cosa que me impactó mucho fue el entusiasmo, la alegría, la felicidad, la capacidad de hacer fiesta. Incluso bajo el agua. Los ministros en Tacloban, bajo el agua, con la lluvia, nunca perdieron la sonrisa. Una sonrisa detrás de la cual hay una vida normal, hay dolores, problemas. Un pueblo que sabe sufrir y es capaz de levantarse y seguir adelante. Ayer, en la entrevista que tuve con el papá de Krystel, acabé muy edificado. Krystel murió en servicio [como voluntaria] y él estaba buscando las palabras para aceptar esto… Un pueblo que sabe sufrir, eso es lo que vi.

El momento más fuerte fue la Misa de Tacloban: ver orar a todo el pueblo de Dios después de esta catástrofe, pensar en mis pecados y en toda esa gente, fue un momento muy fuerte. Casi no me venía la voz, no sé qué me sucedió, quizá fue la emoción. Era el pueblo de Dios, el Señor estaba allí. Dios nos decía: Pensad bien que vosotros sois los siervos de éstos, ¡eh!… Ellos son los protagonistas.

Después, el llanto: una de esas cosas que se pierden cuando hay demasiado bienestar, esta capacidad de llorar… Nosotros, los cristianos, debemos pedir la gracia de llorar, sobre todo los cristianos bien pensantes: llorar con las injusticias y con los pecados. Porque llorar abre a las nuevas realidades. Eso es lo que dije ayer a aquella niña [Glyzelle Palomar, que el domingo le preguntó por qué sufren los niños]. Ella, con su llanto, la mujer que llora… Cuando digo que es importante que las mujeres sean más consideradas en la Iglesia, no es sólo para darles una función, como secretario de un dicasterio… No, es para que nos digan cómo sienten y ven la realidad, porque las mujeres miran desde una riqueza diferente, más grande…

En Manila y en Sri Lanka, hemos visto pobreza infantil en medio de los residuos, favelas, chabolas… Después de los acontecimientos de París, usted ha hablado de terrorismo de Estado. ¿También se puede aplicar a estas situaciones de pobreza?

Los pobres son las víctimas de esta cultura del descarte. En mi diócesis de Buenos Aires, había una zona llamada Portomadero, y justo al lado las villas miseria. En la primera, hay 36 restaurantes de lujo; y [un poco más allá] hay hambre. Una cosa al lado de la otra. Tendemos a acostumbrarnos a esto. Esto es pobreza, y la Iglesia debe dar ejemplo cada vez más en rechazar cualquier mundanidad. Para nosotros, el pecado más grave es la mundanidad. Es tan triste ver a una consagrada, un hombre de la Iglesia, una monja mundana. Ése no es el camino de Jesús; es una ONG que se llama la Iglesia, otra cosa. Cuando se vuelve mundana, la Iglesia se convierte en una ONG. La Iglesia es Cristo, muerto y resucitado por nuestra salvación, y el testimonio de los cristianos que siguen a Cristo… Sobre el terrorismo de Estado…, no lo había pensado; este descarte puede ser terrorismo de Estado. Realmente, no son caricias: es como decir: No, no, fuera…

Familia, colonización ideológica, Humanae vitae

En el Encuentro con las familias, habló de la colonización ideológica. ¿Puede explicar mejor este concepto? Y luego citó a Pablo VI y la Humanae vitae, y el hecho de que era misericordioso con los casos particulares de las familias. ¿Puede decirnos si se puede ampliar el conjunto de estos casos particulares?

Sobre la colonización ideológica, refiero un ejemplo que vi. Hace veinte años, en 1995, una ministra de Educación pidió un préstamo para construir escuelas para los pobres. Se lo concedieron con la condición de que en las escuelas hubiera un libro en el que se ensañaba la teoría de género. Ella, astuta, dijo que sí, y lo que hizo fue encargar otro libro [de orientación ideológica distinta]. Ésta es la colonización ideológica: entrar en un pueblo con una idea que quiere cambiar la mentalidad. Durante el Sínodo, los obispos de África se quejaron de que algunos préstamos se conceden bajo ciertas condiciones. Cuando las ideas son impuestas por los imperios colonizadores, se busca quitar al pueblo su identidad. Hay un libro, El Señor del mundo, de Benson: lo recomiendo, su lectura hará entender bien lo que quiero decir.

El Papa Francisco, durante la rueda de prensa en el avión

Acerca de Pablo VI, es cierto que la apertura a la vida es una condición para el sacramento del Matrimonio. Un hombre no puede dar el sacramento a la mujer, y la mujer a él, si no están de acuerdo en estar abiertos a la vida. Hasta el punto que, si se prueba que éste o aquélla se han casado con la intención de no estar abierto a la vida, ese matrimonio es nulo. Pablo VI estudió esto con la Comisión sobre la vida [Comisión Pontificia sobre Población, Familia y Natalidad], cómo hacer para ayudar, tantos casos, tantos problemas…, los problemas importantes que tocan el amor de la familia. Problemas de todos los días. Muchos, muchos. Pero había algo más; el rechazo de Pablo VI no estaba ligado sólo a los casos personales (pedirá a los confesores ser comprensivos y misericordiosos); él miraba al neo-malthusianismo universal que estaba en curso y que buscaba un control de la natalidad por parte de las grandes potencias: menos del uno por ciento de nacimientos en Italia, lo mismo en España. Esto no significa que los cristianos deban tener hijos en serie. Reproché a una mujer que estaba en su octavo embarazo y había tenido siete partos con cesárea: ¿Quieres dejar a tus hijos huérfanos? No hay necesidad de tentar Dios… Pero quería decir que Pablo VI no era un anticuado, un cerrado. No, ha sido un profeta, y con esto nos ha dicho: Guardaos del neomalthusianismo que está llegando.

Usted ha hablado de tener muchos hijos y de su alegría, pero, según las encuestas, la mayoría de los filipinos creen que el enorme crecimiento de la población es una de las razones de la pobreza en el país. Normalmente, una mujer da a luz a más de tres hijos. La posición de la Iglesia sobre la anticoncepción es una de las cosas con las que mucha gente aquí no está de acuerdo con la Iglesia.

Creo que el número de tres hijos por familia que usted menciona, de acuerdo con lo que dicen los técnicos, es importante para mantener la población. Cuando cae por debajo de este umbral, ocurre el otro extremo, lo que sucede en Italia, donde en el año 2024 –he oído, no sé si es verdad– no habrá dinero para pagar a los pensionistas… La palabra clave que utiliza la Iglesia para responder a esto, y también yo, es paternidad responsable y cada persona, en el diálogo con su pastor, busca cómo hacer esta paternidad. El ejemplo que mencioné de aquella mujer que estaba esperando el octavo hijo y tuvo siete nacimientos por cesárea: esto es una irresponsabilidad. No, pero confío en Dios …, dijo. Sí, Dios te da los medios, pero algunos creen –perdón por la palabra– que para ser buenos católicos debemos ser como conejos, ¿no? La paternidad responsable. Esto está claro, por eso en la Iglesia hay grupos de matrimonios, expertos, pastores…, y yo conozco muchos, muchos caminos que ayudan a eso. Y otra cosa relacionada con esto: para la gente más pobre, el niño es un tesoro, es cierto que hay que ser prudentes aquí también, pero el hijo es un tesoro. Dios sabe cómo ayudarnos, y aquí quizá algunos no son responsables. La paternidad responsable, y también mirar a la generosidad del padre o de la madre que ve al hijo o hija como un tesoro.

Corrupción, libertad de expresión, Islam

Usted ha hablado mucho de corrupción. ¿Qué puede hacer la Iglesia para combatirla?

La corrupción hoy está a la orden del día, y anida fácilmente en las instituciones. La corrupción es robar al pueblo. La persona corrupta roba al pueblo. Las víctimas son los que viven en la pobreza… La corrupción no está encerrada en sí misma: va y mata. A mí, al hablar de Iglesia, me gusta hablar de bautizados, de fieles, y todos somos pecadores. Pero cuando hablamos de corrupción, hablamos de personas corruptas o de instituciones de la Iglesia que caen en la corrupción. Y hay casos, sí. Pero recordemos esto: ¡pecadores sí, corruptos nunca! Debemos pedir perdón por esos cristianos, pero hay muchos santos, y santos pecadores, no corruptos. Miremos también a la Iglesia santa.

En el vuelo de Sri Lanka a las Filipinas, habló de la libertad de expresión y los insultos a las religiones. Ha creado confusión y no fue entendido por todos, como si justificase la reacción violenta. ¿Qué quiso decir?

En teoría, podemos decir que una reacción violenta frente a un delito, a una provocación, no se debe hacer, no es bueno y no se debe hacer. Podemos decir lo que dice el Evangelio, debemos poner la otra mejilla. En teoría, podemos decir que la libertad de expresión es importante, todos estamos de acuerdo. Pero somos humanos y existe la prudencia, que es una virtud de la convivencia humana. Yo no puedo provocar, insultar a una persona constantemente, porque corro el riesgo de hacerla enfadar, el riesgo de recibir una reacción no justa… Yo digo que la libertad de expresión debe tener en cuenta la realidad humana, y por eso digo que debe ser prudente, educada. La prudencia es la virtud que regula nuestras relaciones humanas: puedo llegar hasta aquí… En teoría, todos estamos de acuerdo, existe la libertad de expresión, y una reacción violenta no es buena, siempre es mala. Esta libertad debe ir acompañada de la prudencia.

Durante su viaje a Turquía, lanzó un llamamiento a los líderes islámicos, pidiendo un paso, una intervención firme, pero no parece haber sido escuchado…

En el último discurso al Cuerpo Diplomático, antes de este viaje, he dicho que espero que los líderes religiosos, políticos, académicos e intelectuales se expresen. También el pueblo islámico moderado pide esto a sus líderes. Algunos han hecho algo; creo que hace falta un poco más de tiempo, porque la situación no es fácil. Tengo esperanza, porque hay mucha gente buena entre ellos, y estoy seguro que esto llegará.

[w8_toggle margin_bottom=»10px» title=»Los próximos viajes del Papa»]

Durante la rueda de prensa a bordo del avión, el Papa Francisco ha desvelado los próximos pasos de su agenda internacional: «El plan es ir a la República Centroafricana y Uganda, creo que hacia el final del año. Se ha ido retrasando por el problema del ébola. Es una gran responsabilidad hacer grandes reuniones, por el riesgo de contagio, pero en estos dos países no hay ningún problema».

Sobre el viaje a Estados Unidos, previsto para finales de septiembre, el Papa confirmó que irá a Filadelfia para el Encuentro Mundial de las Familias, a Nueva York para visitar la sede de la ONU, y a Washington, donde es posible que presida la canonización de Fray Junípero Serra. Será en Washington, según ha desvelado monseñor Bernardito Auza, Observador Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, donde el Papa visitará el Congreso y el Senado estadounidenses; y en Nueva York visitará, además, la Zona Cero y presidirá una Misa en el Madison Square Garden.

Los otros «países iberoamericanos previstos para este año son Ecuador, Bolivia y Paraguay; y el año siguiente, si Dios quiere, iré a Chile, Argentina y Uruguay», reveló el Papa a su vuelta del viaje a Filipinas.

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