«Nimis bene de nobis scripsisti» («Has escrito demasiado bien sobre nosotros»). Estas, según parece, fueron las primeras palabras que Pablo VI dirigió a su confidente, el filósofo francés Jean Guitton, para agradecerle la publicación de Diálogos sobre Pablo VI, un libro más que adecuado para entender el pensamiento, las motivaciones y las intenciones del Pontífice a quien incumbió dirigir y culminar los trabajos del Concilio Vaticano II. La frase latina de Pablo VI es acertada en la medida en que el tono a veces excesivamente laudatorio –prueba de la inmensa admiración que Guitton profesaba al Santo Padre– puede quitar algo de valor al contenido. Ni se puede obviar el hecho de que el entrevistador hace más uso de la palabra que el protagonista del libro. También conviene advertir que el propio Guitton admitió no haber grabado las conversaciones: «Muchas de sus frases [las del Papa] son exactas, en los mismos términos, que he respetado en cuanto los permitía la memoria».

De las salvedades formales al método. Conviene resaltar que nos encontramos ante un documento excepcional, que sigue manteniendo su vigor más de medio siglo después de su puesta en venta. Por ejemplo, sobre la verdadera naturaleza de un Concilio que algunos pretenden superar mientras que otros llevan 55 años pidiendo su anulación para intentar volver, en vano, a tiempos ciertamente agradables, pero que ya fueron. De ahí la nítida percepción del Papa Montini: «No debemos separar las enseñanzas del Concilio y el patrimonio doctrinal de la Iglesia, sino ver cómo se insertan aquellas en este, cómo son coherentes con este y cómo le aportan testimonio, desarrollo, explicación y aplicación».

Del método al fondo. De la lectura de los diálogos se desprende un hombre que pone a Cristo y a la Iglesia en el centro de su cosmovisión y de su vida, recalcando, por ejemplo, cómo el imparable crecimiento del Universo es una herramienta ideal para entender la grandeza de Aquel que lo creó. Y si el Universo muta, el cristianismo también. Es, según Pablo VI, una de sus características, pues ha sido «uno de los cambios más radicales en la Historia y en la vida». Fenómeno que implica deberes para el cristiano: «Jamás descansará tras un triunfo, jamás quedará satisfecho con la virtud adquirida». Razones más que suficientes para detenerse, o volver a detenerse, en los Diálogos con Pablo VI, de Jean Guitton (Ediciones Encuentro). Se entenderá mejor a Dios, a la Iglesia, al Concilio y al Papa, y hoy santo, Pablo VI.

José María Ballester Esquivias