Un establo hizo de capilla del nuevo monasterio de estas monjas - Alfa y Omega

Un establo hizo de capilla del nuevo monasterio de estas monjas

Las Hermanas de Belén levantan en Huelva una nueva presencia «abierta a todos los que deseen encontrar el rostro de Dios»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Las cuatro monjas destinadas a Zalamea. Foto: Hermanas de Belén.
Las cuatro monjas destinadas a Zalamea. Foto: Hermanas de Belén.

Hace apenas un año arrancaba en el sur de España una nueva aventura monástica. Y lo ha hecho como han hecho toda la vida las monjas: sin ruido, con paciencia y con mucha fe.

Se trata del monasterio de Nuestra Señora de la Bondad de Dios, en Zalamea la Real (Huelva). Allí están levantan las primeras piedras de esta nueva presencia cuatro hermanas de la Familia Monástica de Belén, de la Asunción de la Virgen María, y de San Bruno. Tras sus experiencias en Sigena y en Jerez, donde hermanas de su congregación han estado cerca de 40 años, ahora las monjas han elegido este paraje a los pies de la sierra de Huelva para elevar su oración al cielo.

«Deseamos que este lugar de oración dedicado a la alabanza de Dios pueda llevar en silencio las intenciones de la Iglesia y del mundo, y ofrezca un espacio de acogida a los que buscan encontrarse con Dios y experimentar su bondad», afirma la hermana Laure-Marie, priora general de las Hermanas de Belén, en la página web de la orden.

Las monjas rezan en el terreno de su nuevo emplazamiento. Foto: Hermanas de Belén.
Las monjas rezan en el terreno de su nuevo emplazamiento. Foto: Hermanas de Belén.

Tiempo de trabajar

Tras su salida de Jerez, las diócesis de Sevilla, Huelva, Córdoba, Segovia, Ourense, Santiago de Compostela, Bilbao, Jaca y Zaragoza, junto a otras propuestas en Valencia, Madrid, León y Ávila, les ofrecieron un lugar para dar continuidad a su presencia en España. Después de un tiempo de discernimiento eligieron Zalamea la Real, y allí se encaminaron las hermanas Christ Gracia, Salvada, Yohanan y Sol Miriam.

Empezaron en la casa de guarda, cuyo establo les ha servido de capilla durante un tiempo. Hoy, para poder seguir con esta aventura, las hermanas invitan a todo el que lo desee a colaborar con su oración, con sus manos, o con una contribución económica a través de la fundación Contemplare.

Todo ello para que el monasterio de Nuestra Señora de la Bondad de Dios sea «un espacio reservado a Dios y abierto a todos aquellos que deseen encontrar en la soledad y la adoración el rostro de Dios», dicen las hermanas.