Un escándalo - Alfa y Omega

Un escándalo

Papa Francisco
Papa Francisco

La Jornada Mundial de la Alimentación nos pone ante uno de los desafíos más serios para la Humanidad: la trágica condición en la que viven millones de personas hambrientas. Esto adquiere mayor gravedad, en un tiempo caracterizado por un progreso sin precedentes en diversos campos Es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo. En un momento en que la globalización permite conocer las situaciones de necesidad en el mundo y multiplicar los intercambios y las relaciones humanas, parece crecer la tendencia al individualismo, lo que lleva a una actitud de indiferencia –a nivel personal, de las instituciones y de los Estados– respecto a quien muere de hambre o padece malnutrición, como si se tratara de un hecho ineluctable. Pero el hambre nunca puede ser considerado un hecho normal al que hay que acostumbrarse.

El tema elegido por la FAO este año habla de «sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria». Me parece leer una invitación a repensar nuestros sistemas alimentarios desde una perspectiva de la solidaridad, superando la lógica de la explotación salvaje de la creación. Esto comporta un serio interrogante sobre la necesidad de cambiar nuestro estilo de vida, que en tantas áreas del planeta está marcado por el consumismo, el desperdicio y el despilfarro de alimentos. Aproximadamente, un tercio de la producción de alimentos no está disponible a causa de pérdidas y derroches cada vez mayores. Bastaría eliminarlos para reducir drásticamente el número de hambrientos. Nuestros padres nos educaban en el valor de lo que recibimos y tenemos, considerado como un don precioso de Dios.

Del Mensaje para la Jornada Mundial de la Alimentación
(16-X-2013)

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