Tras el terremoto «muchas afganas fueron abandonadas o atendidas más tarde» - Alfa y Omega

Tras el terremoto «muchas afganas fueron abandonadas o atendidas más tarde»

Karishma Koofi, refugiada en nuestro país, denuncia el «inhumano e injusto» trato a las mujeres tras el seísmo. Además, muchas profesionales sanitarias no pueden ejercer y por tanto las féminas no reciben atención

María Martínez López
Solo sus familiares varones podían sacar a las mujeres de bajo los escombros
Solo sus familiares varones podían sacar a las mujeres de bajo los escombros. Foto: CNS.

El intenso terremoto de 6 grados de magnitud que sacudió Afganistán el 31 de agosto, seguido de fuertes réplicas, «ha puesto de manifiesto de forma dramática una realidad que ocurre cada día desde que los talibanes tomaron el control del país de forma violenta: el apartheid de género que sufren todas las mujeres y niñas». Lo denuncia María José Rodríguez, fundadora de la ONG Netwomening.

Los informes de múltiples agencias humanitarias aseguran que las mujeres y los niños constituyen una mayoría de las más de 2.200 víctimas. La fundadora de Netwomening no se atreve a pronunciarse sobre la veracidad o magnitud de que las mujeres no están siendo rescatadas de entre los escombros por la prohibición de que las toquen varones. «Imagino que sus familiares», a los que sí se les permite el contacto físico, «las están sacando». Lo que no quita que la situación tenga «mala pinta».

Aunque lleva tres años refugiada en España, a Karishma Koofi no tardaron en llegarle de sus familiares noticias de cómo las mujeres «no han sido atendidas porque los médicos hombres no podían tocarlas», según las leyes de los talibanes.

Las médicas no trabajan

Además, añade la refugiada, «hay escasez de enfermeras y médicas, por lo que muchas mujeres fueron abandonadas o atendidas más tarde. Es inhumano e injusto. Una vez más, las mujeres y las niñas son las que más sufren en cada desastre», lamenta en conversación con Alfa y Omega.

Koofi matiza que no está prohibido que las médicas y enfermeras atiendan a mujeres. Además, «hay organizaciones que han enviado a más» ante esta catástrofe humanitaria.

El problema más allá de la situación creada por el seísmo, profundiza Rodríguez, es que aunque estrictamente no sea ilegal que trabajen «muchas no van a trabajar porque no las puede acompañar un varón y las pueden detener». También les ponen «mil trabas» de otro tipo.

Así, las pocas que tienen escolta o son especialmente «valientes» no cubren todas las necesidades. «En algunas zonas el problema es más grave porque hay más control talibán, en otras menos. Y en algunas rurales es desastroso». El problema se agravará en el futuro, pronostica Koofi, puesto que lo que no pueden hacer las jóvenes es estudiar, ni Medicina ni ninguna otra carrera. Así, cada vez habrá menos profesionales.

Koofi lleva en nuestro país más de tres años. Tras la llegada de los talibanes en agosto de 2021, «cada día hacían nuevas leyes para limitar los derechos de las mujeres». El hecho de no poder seguir con sus estudios de Ingeniería Informática y el riesgo de ser una familia educada y comprometida políticamente hizo que ella y los suyos tuvieran que dejar el país. «Me gradué online y ahora trabajo en una empresa en Madrid como analista de datos». Además, tiene una organización de ayuda a las mujeres afganas y colabora con Netowmening.