Tajante defensa del Papa al derecho a la vida: «¡Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte!» - Alfa y Omega

Tajante defensa del Papa al derecho a la vida: «¡Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte!»

En un encuentro con la Fundación Jérôme Lejeune, León XIV reivindica al descubridor del Síndrome de Down y cómo se convirtió en «abogado» de quienes lo tienen

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV con una persona con Síndrome de Down perteneciente a la Fundación Jérôme Lejeune. Foto: Vatican Media

«La medicina es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo». Lo afirmó en su día Jérôme Lejeune, el genetista francés que descubrió la trisomía 21 y el Síndrome de Down, y lo ha repetido León XIV este lunes en un encuentro en el Palacio Apostólico con la fundación que lleva el nombre del científico.

El Papa ha elogiado que el francés dedicó su vida a «los pobres entre los pobres» y que combinó su excelencia académica con el compromiso eclesial. No en vano, Pablo VI lo nombró miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias. Además, según León XIV, «la profunda amistad forjada con Juan Pablo II y su visión compartida en favor de la defensa de la vida estuvieron en el origen de la creación de la Academia Pontificia para la Vida». Es una entidad vaticana que Lejeune consideraba «necesaria ante la multiplicación de las amenazas contra la vida».

Fue «su abogado»

Una parte importante de las palabras de León XIV hacia los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune giró en torno a que el científico comprendió rápidamente que su descubrimiento «sería utilizado para erradicar a las personas portadoras de trisomía 21 antes de su nacimiento». Al vislumbrar ese peligro, se convirtió rápidamente en «su abogado» y denunció la «transgresión del juramento hipocrático y este nuevo eugenismo» al que definió como «racismo cromosómico».

El Papa con la Fundación Jérôme Lejeune. Foto: Vatican Media

León XIV ha reivindicado que el genetista fue un defensor de «la vida de toda persona humana» y recordado «la dignidad inviolable que tiene su origen en el acto creador de Dios». Del mismo modo, ha reconocido a Jérôme Lejeune que «interpeló y asesoró a instituciones y gobernantes de todo el mundo sobre esta cuestión». Todo a pesar de que «esta lucha le valió ser objeto de ataques y críticas en ciertos ambientes científicos».

La técnica no puede sustituir a la medicina

El Papa ha advertido de que, como ya decía Lejeune, «si la técnica puede ayudar a la medicina, no puede, en cambio, sustituirla». Y ha sido tajante el sentenciar que «jamás un médico debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de tal embrión o de tal persona anciana». «¡Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte programada!», ha exclamado.

Por último, ha recalcado su apoyo a la Fundación Jérôme Lejeune y ha animado a sus miembros a ser «testigos comprometidos en la sociedad, al servicio de la búsqueda constante del bien común».