Armando publica su amistad con el Papa: «Su disponibilidad era total»
La editorial Mensajero presenta esta tarde en Madrid el libro De Roberto a León, de Armando Jesús Lovera Vásquez, que conoció al futuro Papa en Colombia. Desde entonces su amistad está plagada de anécdotas, al igual que el libro que Lovera pudo entregarle personalmente al Papa hace apenas unos días
—¿Cómo se conocieron usted y el entonces padre Roberto?
—Nos conocimos en Colombia. Entonces era formador de los agustinos. Me dijeron que era americano y canonista, y esto de primeras me chirrió porque yo estaba en mi etapa juvenil, un tanto revoltosa, reivindicativa. Luego, cuando entré más en contacto con él me pareció una persona muy cálida, acogedora, con un español bastante fluido. Recuerdo que contaba unas historias que realmente daban ganas de hacerse misionero.
—Sus anécdotas juntos se deben contar a miles. ¿Cuál es la que siempre recuerda?
—Cuando le dieron por muerto. En realidad el que falleció fue un joven, aspirante a agustino, que había decidido dejar ese estilo de vida. Poco después, en un viaje, falleció. Los padres del chico le pidieron al padre Roberto que fuera a por el cadáver y lo trajera de vuelta al pueblo. Pero al hacer las gestiones, apuntaron mal su nombre y lo incluyeron dentro de las víctimas. Eso se publicó en un periódico de Trujillo. La gente más humilde, al enterarse, fue llorando hasta la casa de los agustinos para dar el pésame. Llamaron a la puerta y el que abrió fue el propio Roberto. La gente saltaba de júbilo. Estaban muy contentos. La historia siempre me ha impresionado por la disponibilidad hasta el final por sus amigos, y también por el cariño que le tenía la gente.
👉RECUERDA🚨
— Grupo de Comunicación Loyola (@LoyolaGC) October 27, 2025
Esta tarde toca presentación en Madrid de "De Roberto a León".
El libro sobre la amistad del alma que une a @armandojlovera con el @Pontifex_es
Te esperamos en la Parroquia de San Manuel y San Benito a las 19h (@OSA_Agustinos)
¡No te lo pierdas!↘️ pic.twitter.com/nV8nDJp66Z
—Al final el padre Roberto se terminó convirtiendo en Papa. En aquellos años, ¿usted percibió algún gesto o acto que apuntara al futuro que iba a tener en la Iglesia?
—Él nunca buscó puestos dentro de la Iglesia. Era muy servicial y cercano a sus amigos, y eso a mí me tocaba el alma. Yo solía decir entonces: «Esta persona es alguien que me revela a Dios».
Destacaba por su generosidad, su capacidad, dominaba idiomas… todo eso hacía pensar que podía ser un buen pastor y, de hecho, le hicieron obispo. Yo, sinceramente, prefería que se hubiera quedado de obispo, para no perder tanto el contacto. Luego ya en el año 2021 algún amigo me decía que el próximo Papa iba a ser el padre Roberto y yo pensaba que estaban desvariando. Pero en los días previos al cónclave me empecé a convencer de esta posibilidad. Pensaba que si descubrían qué tipo de persona era lo iban a elegir a él, y así fue.

—¿Qué valoración hace de sus primeros meses en el papado? ¿Ha podido verle o hablar con él en este tiempo?
—Como Papa yo creo que en poco tiempo se ha ganado el cariño de los fieles, su acogida, y yo creo que él está sintiendo este apoyo. Considero que es buen buen soporte para que pueda ir aprendiendo a ser Papa. Y sí, estuve recientemente con él, durante la presentación del libro. Nos recibió en su casa, le di un ejemplar, me lo firmó. Y antes de eso también hubo tiempo para compartir algún rato con mi familia. Aunque ahora nuestra cercanía se basa más en la oración.
