Publicada originalmente en 1942, cuando la Segunda Guerra Mundial asolaba Europa, El extranjero es la primera y más emblemática novela del escritor Albert Camus, que se haría con el Nobel 15 años después. Esta edición en tapa dura ha coincidido con la nueva adaptación cinematográfica de François Ozon.
«Mamá se ha muerto hoy. O puede que ayer, no lo sé». El arranque de la obra, universalmente conocido, impone la mirada glacial del protagonista. Cuenta en primera persona la historia de la anodina vida de Meursault, un joven oficinista de Argel a finales de los años 30, nihilista, que vive en la perpetua indolencia; y es así, impasible y apático, como recibe el repentino fallecimiento de su progenitora. Ni una lágrima, ni un mínimo pesar. Para él, nada tiene sentido, ni Dios, ni la muerte ni el amor, y ahí se estanca. Es un extranjero en su propio mundo del que no participa: desde algún lugar ajeno de todo y de todos, se limita a contemplar el paso del tiempo con absoluta indiferencia. Al día siguiente del entierro se halla dispuesto a retomar, sin ninguna turbación, sus rutinas, sumamente primarias. Se reencuentra, entonces, en los baños del puerto con Marie, antigua mecanógrafa de su oficina, y comienza con ella una relación basada, por su parte, tan solo en el deseo. Se dejará llevar por una suerte de inercia, jamás reaccionará genuinamente al afecto de la joven ni tampoco a su ilusión de contraer matrimonio. Sin motivación, acabará cometiendo un asesinato impulsivo, cuyas consecuencias aceptará con esa misma desidia que domina su día a día. A partir de aquí, con su detención, comienza la segunda parte de la novela. Incapaz de comprender el alcance moral de sus actos, Meursault será acusado, en definitiva, de «enterrar a una madre con el corazón de criminal». De la voz del fiscal nos llega una advertencia sobre el abismo al que podemos sucumbir cuando el corazón de un hombre se vacía de tal modo. Meursault renunciará a toda defensa en el juicio y, por tanto, será irremediablemente sentenciado a muerte. A medida que se acerca el momento de la ejecución, leemos cómo el condenado se entrega resignado a su cosmovisión del sinsentido hasta las últimas consecuencias, con un leve cambio de matiz: del silencio del universo pasará a la contemplación de «la tierna indiferencia del mundo». Cundirá la desesperanza silente en la celda durante lo poco que le queda de vida y ni siquiera la visita del capellán le moverá de su rendición al absurdo existencial.
La narración sobria transmite el tono desapasionado perfecto que estremece en numerosos pasajes. Así suena la visión de un mundo sin el eco de la trascendencia.
Albert Camus
Debolsillo
2025
128
14,20 €