«Siempre a favor de la vida» - Alfa y Omega

«Siempre a favor de la vida»

No es una ley de aborto cero, como a la Iglesia le gustaría, pero sí se produce un «avance positivo con respecto a la legislación vigente». La CCXXX reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), celebrada los días 28 y 29 de enero en Madrid, ha abordado el anteproyecto de ley del aborto, junto con otras importantes cuestiones de actualidad, como la nueva Ley de Educación, o la próxima visita ad limina de los obispos españoles a la Santa Sede

Ricardo Benjumea
Apertura de la CCXXX reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal

«Siempre a favor de la vida». Así resumen los obispos su postura en el debate sobre el aborto. En el primer pronunciamiento oficial de la CEE sobre el Anteproyecto de Ley de Protección de la vida del concebido y los Derechos de la mujer embarazada, los obispos de la Comisión Permanente reconocen el «avance positivo con respecto a la legislación vigente, que considera el aborto como un derecho». Dicho esto, también «recuerdan que una ley del aborto, por muy restrictiva que fuera, seguiría siendo una ley injusta. Nadie tiene derecho, en ninguna circunstancia, a quitarle la vida a un ser humano inocente. El aborto no es la solución, de la misma manera que el niño que va a nacer no es el problema», afirma la Nota de prensa final.

Entrevistado el domingo en La Sexta, el cardenal Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, aclaraba que, aunque toda ley abortista «es injusta», los obispos han considerado que la reforma que plantea el Ministerio de Justicia «puede reducir el número» de abortos, pero advertía de que, si finalmente se incluye en la tramitación de la ley el supuesto de malformación del feto, «la Iglesia saldrá en contra». Un día después, el ministro Alberto Ruiz Gallardón reiteraba en Antena 3 que no habrá supuesto eugenésico, aunque sí sugería que el aborto por discapacidad del no nacido podrá ampararse bajo el supuesto de «daño psicológico de la mujer», el coladero de la ley de 1985.

La Nota final de la Comisión Permanente insiste además en que la defensa de la vida no es un asunto confesional, sino que es compartida «con muchos hombres y mujeres de buena voluntad, que desde otras confesiones religiosas, y aun sin ser creyentes, defienden el derecho a la vida de todo ser humano inocente como patrimonio común de la razón humana». Los obispos dejan también claro que el a la vida de la Iglesia es mucho más que un No al aborto. Por ello, agradecen y animan «la dedicación de muchas personas que, tanto en instituciones eclesiales como civiles, trabajan incansablemente, apoyando y acompañando a las personas en dificultades, y en particular a las madres gestantes». Y recogiendo el lamento del Papa en la Exhortación Evangelii gaudium, la Permanente reconoce que «hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?».

En la rueda de prensa final, el Secretario General y portavoz de la CEE, el sacerdote don José María Gil Tamayo, explicó que, para la Iglesia, por muy difícil que sea la situación en que se encuentra la madre, «la opción por la muerte nunca es el camino», ya que eso equivaldría a tratar de acabar «con el hambre en el mundo eliminando a las personas» con hambre. Pero sí es importante que la defensa de la vida vaya acompañada de una mayor «justicia social» y «atención a los más débiles».

Por otro lado, para la Iglesia es importante huir de planteamientos de tipo ideológico, y «contextualizar en el Evangelio la defensa de la vida», en una «unidad de amor fraterno y preferencia por los pobres». El portavoz de la CEE resaltó además que la movilización en defensa de la vida corresponde primeramente a la sociedad civil. «Los católicos» laicos, «en virtud de su ciudadanía», deben ejercer «su derecho» y «tomar iniciativas en defensa de la vida», las cuales contarán con el apoyo de la Iglesia.

Religión, también en Bachillerato

Los obispos de la Permanente hablaron también sobre la reforma educativa, y valoraron positivamente que, conforme a los Acuerdos de la Santa Sede, la asignatura de Religión pase a ser de oferta obligatoria y elección voluntaria en Educación Primaria y Educación Secundaria. Sin embargo, reiteran su «insatisfacción con respecto a la regulación en el Bachillerato, porque no se garantiza la oferta obligatoria de la asignatura por parte de los centros, ni tampoco que los alumnos puedan optar por ella». La Permanente confía en que este punto sea remediado en los decretos de enseñanzas mínimas, y que «se garantice en todas las etapas el horario equivalente a las materias específicas». Se trata de respetar lo pactado en los Acuerdos, «para que los padres puedan ejercitar su derecho de educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales».

Un problema práctico que se plantea es que las competencias en educación están transferidas a las Comunidades Autónomas. Sobre este punto, don José María Gil Tamayo afirmó que, del mismo modo que el Estado transfiere derechos, las Autonomías deben asumir también «las obligaciones pactadas».

Visita ad limina y Plenaria

La reunión de la Comisión Permanente debía preparar la visita ad limina al Vaticano de los obispos españoles y el temario de la próxima Asamblea Plenaria, que se celebrará del 11 al 14 de marzo, y en la que se renovarán todos los cargos de la CEE para el trienio 2014-2017, con la excepción de la Secretaría General, renovada ya en noviembre para el quinquenio 2013-2018. En cuanto a su visita al Papa y a los dicasterios romanos, los obispos se dividirán en dos grupos, del 24 de febrero al 1 de marzo, y del 3 al 8 de marzo. El día 3, los obispos en pleno están convocados a un encuentro con el Papa Francisco. En nombre de todos, hablará el cardenal Rouco, Presidente de la CEE, y después el Papa hará un discurso de respuesta, según explicó don José María Gil Tamayo.