«Sebastián Gayá tenía una salud delicadita, pero un vigor extraordinario para evangelizar» - Alfa y Omega

«Sebastián Gayá tenía una salud delicadita, pero un vigor extraordinario para evangelizar»

Concluye la fase diocesana de la causa de canonización de Sebastián Gayá, cofundador de Cursillos de Cristiandad y «un gran apóstol del siglo XX», asegura su biógrafo

Rodrigo Moreno Quicios
Sebastián Gayá con Juan Pablo II en 1989.
Con Juan Pablo II en 1989. Foto: Fundación Sebastián Gayá.

Sebastián Gayá fue ordenado sacerdote en 1937, en plena Guerra Civil, y uno de sus primeros servicios fue «como capellán castrense en Mallorca», nos explica José Antonio Méndez, autor de El hombre de la ilusión, la única biografía de este iniciador de Cursillos de Cristiandad y cuya fase diocesana de beatificación concluyó este martes con una celebración presidida por el cardenal Cobo. Según narra Méndez, este hombre camino de los altares «pasó toda la guerra con una pistola, pero sin disparar una bala». Tanto fue así que, cuando el bando nacional tomó Mallorca y encarceló a los responsables de «un exterminio del clero diocesano», él se empeñó en confesarlos. «No hablarías así conmigo si no llevaras una pistola al cinto», le recriminó uno de ellos, quien esperaba del sacerdote venganza. «En ese momento, Sebastián Gayá puso el mango de la pistola en la mano del miliciano y le dijo: “Si estoy aquí es para salvar tu alma”». El desmorone fue inmediato y el perseguidor «se conmovió y confesó». Es una anécdota impactante, aunque no la única, del fundador de Cursillos de Cristiandad junto al laico Eduardo Bonnín y el obispo Juan Hervás Benet.

Sebastián Gayá con la Escuela de Propagandistas en 1944.
Con la Escuela de Propagandistas en 1944. Foto: Fundación Sebastián Gayá.

Este mallorquín nacido en 1913 —que emigró de niño a Buenos Aires y estudió en los mismos salesianos que Jorge Mario Bergoglio— tenía «una salud muy delicadita pero un vigor extraordinario a la hora de evangelizar», recuerda Méndez. Prueba de ello es que, tras la guerra, «lo nombran canciller de la diócesis, canónigo de la catedral y otros 20 cargos». En 1948, «un momento determinante», organiza una gran peregrinación a Santiago de Compostela que «sería la génesis de Cursillos de Cristiandad». Tal fue su éxito que «cuando regresó al puerto de Mallorca, lo subieron al balcón del Ayuntamiento» para que hablara. Asomado pronunció «un discurso que marcaría toda su vida: “Fuimos a Santiago santos y volvemos santos y apóstoles”».

«A partir de ahí se crea Cursillos de Cristiandad. El primero se celebra en enero de 1949», apunta Méndez. Los define como «un método de profundización en la fe en los que santidad y apostolado son dos caras de la misma moneda». Es una idea con la que hoy estamos más familiarizados, pero que supuso «una llamada a los seglares a la santidad casi 20 años antes de que Pablo VI escribiera Evangelii nuntiandi». Algo tan pionero que, «en 1956, esa misma fuerza que tenía junto al obispo de Mallorca, Juan Hervás, levantó muchos celos y recelos».

Sebastián Gayá, el tercero por la izquierda, en una peregrinación con jóvenes en 1995.
El tercero por la izquierda en una peregrinación con jóvenes en 1995. Foto: Fundación Sebastián Gayá.

Caída en desgracia y remonte 

Como consecuencia, el prelado fue enviado a Ciudad Real y el nuevo titular de Mallorca depuso a Sebastián Gayá de todos sus cargos «con el pretexto de que a los Cursillos de Cristiandad iba gente que no era de fiar». Una acusación derivada de que a estos acudían también «personas no creyentes para ver si se convertían, el borracho del pueblo o alguien que fue militante comunista en la guerra».

Apartado, Gayá acabó mudándose a Madrid para trabajar en la Junta de Metropolitanos —precursora de lo que hoy es la Conferencia Episcopal—. Ahí, aunque tenía prohibido impartir Cursillos de Cristiandad, sí los recomendaba a los capellanes para españoles en la diáspora, lo que provocó que «se expandiera internacionalmente». Fruto de este boca a boca, finalmente el obispo de Mallorca vio que había sido mal asesorado y, enfermo, al visitarle Gayá en el hospital «se pone de rodillas y le pide que le confiese», lo que selló la reconciliación entre ambos. 

Sebastián Gayá en 1948 como canónigo de la catedral de Palma de Mallorca.
En 1948 como canónigo de la catedral de Palma de Mallorca. Foto: Fundación Sebastián Gayá.

Por último, José Antonio Méndez se declara convencido de que Gayá «vivió una vida de virtudes heroicas», recuerda que «evangelizó con una potencia brutal» y lo reivindica como «uno de los grandes apóstoles de la Iglesia del siglo XX».

94 años
  • 1913: Nace en Felanitx (Mallorca) de un padre maestro y una madre ama de casa y «muy trabajadora».
  • 1937: Es ordenado sacerdote en plena Guerra Civil. Testigos narran que celebraba Misa bajo el ruido de las bombas.
  • 1948: Organiza una gran peregrinación a Santiago de Compostela que será la génesis de Cursillos de Cristiandad.
  • 1956: Cae en desgracia, pierde sus cargos en Mallorca y se le prohíbe impartir Cursillos de Cristiandad.
  • 1977: Crea en Madrid la Escuela de San Pablo, donde dirigió la formación de los responsables de Cursillos.
  • 2007: Fallece en la víspera de Nochebuena en el hospital Son Llàtzer de Mallorca. Tenía 94 años.