Se mueren, necesitan ayuda

«Estamos en medio de una gran dificultad. Nos estamos muriendo». Son las palabras del sacerdote Benham Benoka, uno de los muchos que atiende a las víctimas de la violencia del EI desplazadas hasta Erbil…

Colaborador

«Estamos en medio de una gran dificultad. Nos estamos muriendo». Son las palabras del sacerdote Benham Benoka, uno de los muchos que atiende a las víctimas de la violencia del EI desplazadas hasta Erbil.

Resisten como pueden a temperaturas inhumanas, sin más resguardo que la sombra, o que una tienda de campaña que se convierte, en las horas de más calor, en un auténtico infierno. Viven en colchones, durante la noche se exponen a mordeduras de rata y de escorpión, y no tienen más comida que la que llega gracias al trabajo de los sacerdotes y religiosas de las diócesis de Mosul y Erbil.

Para estos refugiados, que no saben si todavía tienen casa y si podrán regresar a ella, el Patriarca caldeo Louis Sako pide ayuda. Oración, por supuesto, y también ayuda económica que permita alimentar, curar, vestir y atender a los más de 150.000 desplazados. La organización pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ha puesto en marcha una campaña extraordinaria de recogida de fondos (más información en www.ain-es.org), que se une a la campaña ya realizada en julio, que recaudó 100.000 euros.

Esta ayuda se sumará a la que envía de forma constante desde junio el Vaticano, muy preocupado por la situación de los cristianos iraquíes y en contacto permanente con el Patriarca Sako, y a otras campañas como la puesta en marcha en Estados Unidos, que destina la colecta de los días 13 y 14 de septiembre a la causa iraquí, o la iniciada en Italia denominada Adopta un cristiano en Mosul, que ha recaudado ya 350.000 euros, enviados al Patriarcado de Bagdad, que gestiona la ayuda.