«San» Lolo Lozano, cristiano periodista - Alfa y Omega

«San» Lolo Lozano, cristiano periodista

El pasado jueves fue presentada la biografía de Manuel Lozano Garrido Lolo: un ciego a los altares, escrita por Juan Rubio Fernández. Lolo fue un periodista y escritor que, pese a sufrir una terrible enfermedad degenerativa entregó su doliente vida a «acechar la huella de Dios». La presentación del libro contó con la presencia del cardenal Javierre, monseñor Yanes, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, don Juan Sánchez Caballero, Presidente de la Asociación Amigos de Lolo, y don José María Arroyo Zarzosa, Presidente del Consejo General de la ONCE

Colaborador
Una de las últimas fotos de Lolo. Portada de ‘Lolo, un cristiano’, de Edibesa

En el prólogo a Las estrellas se ven de noche, diario póstumo de «Lolo», editado por Edibesa, Francisco Javier Martín Abril escribe: «Pienso que hay que huir de todo lo que no sea decir cosas, algunas cosas, como las que decía siempre Manolo, aunque nunca dejase de decirlas con la mejor literatura: la justa literatura a la belleza, que ya se sabe que es el resplandor de la verdad. Desde su sillón de ruedas o desde su portátil camilla de inválido, debía de escaparse de cuando en cuando a la otra orilla. Mojaba su pluma en tinta de eternidades o se traía un magnetófono regalado por los ángeles. De otra manera no se concibe que pudiese hacer los descubrimientos que hizo y ofrecernos las luces que nos ofreció. No acierto a explicar de otra forma la herida luminosa que me ha causa este libro-milagro. Este libro-hito, humano, sereno, esclarecedor, esperanzador, alegre. Como lo era Manolo. Y además, divertido».

En todos los escritos de Manuel Lozano Garrido resalta su profunda fe en Dios; además de ofrecerle toda su enfermedad, le daba gracias por ella. Escribía el 17 de noviembre de 1965: «He tenido necesidad –escribe en su Diario póstumo– de hacer unas estadísticas de los temas utilizados en el tiempo en el que vengo escribiendo. En ellas destacan estos datos fundamentales: Dolor, 70 por ciento; Amor, 78 por ciento; Esperanza, 65; y Alegría, 60 por ciento. Es decir: que, predominantemente, he hablado del Dolor, pero lo he hecho con Amor, Esperanza y Alegría». En otra ocasión escribía: «¡Cáncer! ¡Cáncer! ¡Cáncer!, y me digo –una de las veces, con la cabeza embotada–: Bueno ¿y qué del cáncer? ¿Es que se come a los niños crudos? Mala enfermedad como todas, pero impotente ante un espíritu si este se lo propone».

Manuel Lozano Garrido nació en Linares en 1920. Cuando sólo tenía 22 años, recién terminados sus estudios de Magisterio, una enfermedad comenzó a paralizar su cuerpo. Pronto se vio postrado en una silla de ruedas. En ella leía constantemente y escribía artículos periodísticos para distintas revistas. Cuando la enfermedad le paralizó la mano derecha, empezó a escribir con la izquierda, y cuando ésta le falló, pidió que le agarraran un bolígrafo a la mano con una goma.

La enfermedad le afectó también a los ojos, haciéndole perder la vista. Cuando quedó ciego, grabó sus trabajos literarios en un magnetófono que le proporcionó la ONCE. En sus últimos 10 años, escribió nueve libros, dos cuentos, varios ensayos y muchos artículos en diarios y revistas de ámbito nacional, regional y local.

El proceso de beatificación de «Lolo» se inició en 1994; cada vez estamos más cerca de verlo convertido en santo. Un seglar santo. Un periodista en los altares.

El primer periodista español beatificado rezaba así: –Señor, no puedo. –Pero, Yo sí.

Álvaro de los Ríos