7 de abril: san Juan Bautista de la Salle, el canónigo adolescente que con todo en contra fundó escuelas gratuitas para pobres - Alfa y Omega

7 de abril: san Juan Bautista de la Salle, el canónigo adolescente que con todo en contra fundó escuelas gratuitas para pobres

Las urgencias familiares de este francés y el rechazo de maestros elitistas parecieron boicotear su vocación, pero comprometerse con los demás le acercó aún más a Dios

Rodrigo Moreno Quicios
Cuadro del santo pintado por Cesare Mariani en 1888 para su beatificación. Ahora está en el Vaticano.
Cuadro del santo pintado por Cesare Mariani en 1888 para su beatificación. Ahora está en el Vaticano. Foto: Hermanos de la Salle.

San Juan Bautista de La Salle, nacido en Reims en 1651, creó «una institución de laicos no sacerdotes cuyo carisma, según sus propias palabras, “es la educación de los artesanos y los pobres”». Así lo explica Aquilino Bravo, hermano director de la comunidad La Salle de Griñón (Madrid), sobre el fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Según dice, la espiritualidad de este sacerdote y pedagogo francés cuya festividad se celebra el 7 de abril —día de su fallecimiento en 1719— «sigue siendo actual».

Bravo explica que san Juan Bautista de La Salle «supo ver la presencia de Dios en los acontecimientos de su vida». A los 11 años ya sentía la vocación al sacerdocio y se hizo la tonsura con apoyo de sus padres, quienes tenían pensada para él una vida como jurista pero se rindieron ante la evidencia. Y a los 16 fue nombrado canónigo de la catedral de Reims.

Todo parecía claro: el muchacho quería ser cura y comenzó los estudios de Teología en 1669. Sin embargo, la muerte de su madre en 1671 y la de su padre en 1672 lo retrasaron todo. San Juan Bautista de La Salle, que era el primogénito, interrumpió sus estudios y se centró en gestionar los bienes de sus difuntos padres para sostener a sus seis hermanos. En vez de ver esto como un obstáculo para su vocación, Bravo matiza que «se dejó llevar por los compromisos y uno le llevaba al siguiente para hacer el plan de Dios». Se acabaría ordenando en 1678 y, por el camino, los sostuvo a todos, por lo que nada fue en balde.

Escuelas gratis para pobres

Un año después, en 1679, conoció a Adrián Nyel, un maestro que quería abrir escuelas gratuitas para niños pobres. Al santo le sorprendía cómo estaban «a menudo abandonados y alejados de la salvación». En respuesta, reunió a un grupo de jóvenes profesores laicos para crear las Escuelas Cristianas, una red gratuita que enseñaba en lengua vernácula y por niveles e incluía un programa específico para reinsertar «delincuentes». En 1683 san Juan Bautista abandonó su canonjía en la catedral, donó la mitad de su fortuna a sus hermanos y la otra a los pobres. 

Hay quien pueda considerar impulsivo cómo este francés se metía en cada vez más líos, pero Aquilino Bravo recalca que era «un hombre de oración» y «antes de tomar una decisión, la pasaba por ese crisol». Por lo que daba siempre este consejo: «El Espíritu de fe os debe mover a no mirar nada sino con los ojos de la fe, a no hacer nada sino con la mira en Dios y atribuirlo todo a Dios».

No obstante, los pedagogos más elitistas —como los maestros calígrafos, que cobraban por sus enseñanzas— le pusieron en su diana, pues las escuelas gratuitas suponían una amenaza. Inventaron contra él acusaciones falsas, como que era miembro del jansenismo, una herejía que negaba el libre albedrío. Él se probó inocente, pero algunos de sus colegios fueron cerrados en el ínterin. Pese a las zancadillas de unos y otros, escribía en sus textos: «Adoro en todo la voluntad de Dios para conmigo».

Agotado física y mentalmente por su vida austera y las resistencias, falleció en 1719 en el pueblo francés de Saint-Yon a las puertas de los 68 años. Sus restos fueron profanados durante la Revolución francesa, pero otro hermano de La Salle los recuperó y escondió hasta el fin de la fiebre anticlerical. Tras pasar por varias sedes de la congregación, desde 1937 están en la Casa Generalicia de la congregación en Roma. Fue beatificado en 1888 y canonizado en 1900 por León XIII. En 1850, Pío XII lo nombró patrón de los maestros y hoy día sus escuelas están repartidas por 80 países.