Salvador Aguilera, el último español nombrado capellán de Su Santidad: «Denota gran paternidad»
«Es mi deseo vivir este nombramiento con espíritu eclesial y humildad», dice en entrevista con Alfa y Omega el último español nombrado Capellán de Su Santidad
Desde 2013, Salvador Aguilera desempeña su ministerio en el Vaticano como oficial del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En enero del pasado año fue nombrado por el Papa Francisco consultor del Dicasterio para las Iglesias Orientales. En la archidiócesis de Toledo ejerce como delegado adjunto para el Rito Hispano-Mozárabe.
—¿Cómo ha vivido la noticia de su nombramiento como Capellán de Su Santidad?
—Agradecimiento y fraternal afecto son las palabras que resumen estos días desde que se me comunicó la noticia de que el Santo Padre me agregaba entre sus capellanes. Agradecimiento al Señor porque su gracia nos precede y acompaña en cada instante de nuestra vida; agradecimiento al Romano Pontífice por este gesto que denota gran paternidad y cercanía; agradecimiento a tantas personas que me sostienen con su oración en mi misión pastoral en la Santa Sede desde 2013. Por otro lado, fraternal afecto recibido de tantos familiares, amigos y conocidos que se congratulan conmigo; especial mención merecen las hermandades y cofradías que, a través de sus redes, han querido manifestar su afecto publicando incluso una foto de alguna de mis visitas o celebraciones litúrgicas con ellos.
[𝐎𝐅𝐈𝐂𝐈𝐀𝐋]
— Confraternidad Llaga y Buena Fe (@Llaga_Buena_Fe) December 23, 2025
Desde nuestro Grupo Parroquial queremos felicitar al Rvdo. P. D. Salvador Aguilera López, quien fuese nuestro pastor en la Ciudad de Roma durante nuestra visita en 2024, por su reciente nombramiento por parte del Papa León XIV, como Capellán de su Santidad. pic.twitter.com/OEi1sT4Hj2
—¿Qué implica el nombramiento? ¿Es solo un título honorífico?
—Desde la reforma hecha por el Papa Francisco dicha concesión se había limitado a los presbíteros diocesanos mayores de 65 años. Pero en el caso de la Curia romana y de los presbíteros con servicio en las nunciaturas apostólicas quedó vigente, tal como se puede ver en el Acta Apostolicae Sedis. Lo bello de este nombramiento es pertenecer a la familia pontificia que, entre otras cosas, te permite vivir más de cerca las celebraciones litúrgicas presididas por el Santo Padre. No obstante, es mi deseo vivir este nombramiento con espíritu eclesial y humildad. A los curas, en nuestra ordenación, se nos invita a vivir el sacerdocio como ministerio, una palabra cuya raíz es minus (menos). Es decir, somos siervos imperfectos a través de los cuales Dios hace llegar su misericordia.

—Entiendo que su vínculo con León XIV es estrecho. ¿Cómo le ha visto en estos meses de pontificado?
—En estos doce años de servicio en la Santa Sede he tenido la gracia de tratar con tres Pontífices y tres prefectos del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cada uno de ellos con una profundidad espiritual y gran experiencia pastoral que me han enriquecido enormemente. Para mí ha sido un regalo inmenso de Dios el poder tratar con estos gigantes de la fe, procedentes de distintas latitudes. Llegué a Roma para estudiar en el Pontificio Instituto Oriental durante el pontificado de Benedicto XVI. Viví su renuncia y, durante su etapa de emérito, pude visitarlo en diversas ocasiones. Presencié muy emocionado la elección del Papa Francisco. Recuerdo cuando, con motivo de mi cumpleaños y de la defensa de mi tesis doctoral, recibió a mi familia en Santa Marta. Viví con gozo la elección de León XIV, al cual había tratado en estos años de su estancia en Roma por proximidad y por coincidencias en algunos lugares tan singulares como la pontificia parroquia de Santa Ana, regentada por los agustinos.

—No sé si últimamente ha podido hablar con él. ¿Qué mensaje le ha transmitido? ¿Alguna alusión a España?
—Desde su elección como Sumo Pontífice he podido saludarlo en diversas ocasiones. Por ejemplo, el 17 de septiembre pude felicitarle personalmente en su onomástica. En noviembre, participé en la Misa que presidió en la iglesia de San Anselmo en el Aventino. El mismo mes, junto a los fieles de la parroquia Stella Maris de Ostia, donde colaboro cada domingo celebrando la Misa de 12, pude saludar al Santo Padre junto al párroco. Una vez recibida la comunicación del nombramiento como capellán de Su Santidad, tuve ocasión de saludarlo el sábado 20 de diciembre, tras la última audiencia jubilar. El encuentro tuvo lugar en el patio interior del edificio del Santo Oficio, residencia momentánea del Papa. Tras un cordial y afectuoso saludo le agradecí tal concesión. Pudimos tomar unas fotos de recuerdo y le pedí su bendición. Él me regaló un rosario y me pidió que rezara por él.